sábado, 29 de septiembre de 2007

Casi perfecto

Pocas cosas mejores para cerrar una semana que escuchar en el Auditorio Belgrano algo de buena música. En este caso, a cargo de Luis Bacalov, compositor argentino radicado en Italia que tiene entre sus logros haber compuesto la banda sonora (ganadora del Oscar) de "Il Postino", y ser uno de los más exquisitos "arregladores" de Piazzolla que haya escuchado en mi vida.

Claro, eso si no fuera por los pequeños detalles de siempre...

- La tos convulsiva y contagiosa, sponsor oficial de tus conciertos sin amplificador.
- El pelotudo a cuerda que se mueve en la butaca sin parar, produciendo chirridos y chasquidos varios.
- Los pazcuatos que fueron para darse corte con las novias y a la mitad del programa se aburrían, empezando a hablar con su cuchicuchi (uno se ligó una patada en la butaca, por el sencillo hecho de estar delante mío)
- Los clásicos pelotudos que nunca apagan el celular. Como si el mundo se fuera a acabar en la hora y media que dura el espectáculo!!! Si tu vieja está internada o tu mujer va a parir no te vas a un concierto, macho... te quedás en la clínica!!! Si estás esperando un llamado urgente ponés VIBRADOR, te metés el celular en el orto y te ubicás cerca de la puerta para rajar tan pronto empieza a sonar!!! (a menos que te guste, claro).
- La deplorable organización de los productores del evento (actitud Buenos Aires), que convocaron a la gente a las 19 hs para retirar las entradas (había cola desde las 18.15)... Cuando en realidad "la información de las gacetillas estaba mal, es por orden de llegada" (guardia de seguridad dixit, porque los organizadores no dieron la cara ni para acercarle una silla a los jubilados de entre 70 y 90 años que habían ido a hacer cola y esperaron parados hasta que dieron puerta, a las 20.15).

Como no encuentro nada de Bacalov tocando el piano, los dejo con el trailer de "Lady in the Water", que reúne a tres de mis debilidades: la música de Il Postino, la voz de Josh Groban y a Paul Giamatti. Al que le desagrade todo lo Shyalamanesque, puede cerrar los ojos y simplemente disfrutar de esta perlita de deliciosa música.



viernes, 21 de septiembre de 2007

De los placeres de la vida...

Alguna vez he dicho que me gusta comer.
De hecho, no dudo en afirmar (si me preguntan) que el buen comer es uno de mis grandes placeres, equiparable a unos pocos más que se pueden hacer a diario. No importa qué coma, sino cómo, con quién, en qué contexto. Y si puedo prepararlo o participar de su preparación, tanto mejor.

Existe un cierto prejuicio generalizado sobre el amor por la comida, y supongo tiene que ver con los tiempos que corren. Demasiadas enfermedades síquicas y sociales dando vuelta, auge de la anorexia, preocupación por el cuerpo, por el "qué-carajo-me-mando-al-gaznate". Era de transgénicos, veggans y demás. Nada de eso me importa cuando estoy sola con la comida que me gusta (y me gusta prácticamente todo).

Soy culpable de primitivismo. Soy un ser instintivo en lo que a comida y costumbres alimenticias se refieren.
Así tengo para comer (me ha pasado) apenas mate con galletitas, disfruto de cada bocado o sorbo de manera intensa. Cada sentido se exalta con la comida. Como con hambre. Con placer. Con deleite. Con total y absoluta felicidad.

No quiero decir con esto que sea golosa o atropellada. Esos casos son excepcionales.
Pero necesito sentir la comida. Tocarla de ser posible. Así como la veo, la huelo y la saboreo, necesito oír las texturas deslizarse o crujir dentro de mi cabeza, hundir los dedos, pasar la lengua por el plato, cerrar los ojos para unir todas las sensaciones.

Me recuerdo tomando y comiendo cosas "raras" en edades en que mis congéneres todavía pataleaban por las golosinas y la coca cola. A mí me arreglabas con un puñado de palitos salados mojados en el jugo que se derramó en un picnic. Mientras la felicidad más grande de los domingos de infancia para mi amigo el Cordobés eran las salidas de McDonald's y flippers, las mías eran el asado en el campo de los abuelos, con la caminata de la siesta ida y vuelta hasta la arboleda (unos dos o tres kilómetros) para comer mandarinas.
Comer y seguir comiendo en la actividad cotidiana.
Comer incluso la comida cruda, imitando a los animales a una edad muy temprana (leche, carne, masa sin cocer). Ocasionalmente, seguirlo haciendo. Comer con las manos, o sin ellas. Inclinando la cabeza sobre la comida para tomarla primero con los labios, después con los dientes. Comerla como cualquier otra persona, con perfecto dominio de las reglas de urbanidad.

Miro comer a la gente que me rodea y a veces pienso si en pos de "ser humanos" no hemos olvidado un poco la felicidad básica y fundacional del rito alimenticio.

Por qué este post justo hoy? Por culpa de la fecha (es fácil culpar a la primavera, y a veces me da por la fácil, viste...) y de esta película. Estrenó ayer en los cines y está para verla. Putéenme después, si quieren.


martes, 18 de septiembre de 2007

Flogueros... teléeeefonoooooooo!!! (con mea culpa incluído)

(porque vos lo pediste, Maldita!!)

Antes de que vean este video, debo reconocer que incurro en al menos dos de los pecados:

Tener un fotolog es el primero y el más explicable de ambos (las fotos que ahí publico son intrascendentes y para nada reveladoras, no me interesa particularmente que nadie lea lo que escribo ahí, sólo lo tengo para firmarle a gente retobada que no tiene blog).

El segundo es mucho más imperdonable, y es el de recaer en los comentarios positivos o, como dijera mi mamma, "ñangos". ¡Shame on me! Y la justificación puede o no ser la más brillante del universo, pero también la tengo: "Si no tienes nada bueno que decir de algo/alguien, no digas nada".
Otra explicación posible es que para bardear a alguien, prefiero opinar en su jeta. Es al pedo frustrarme tirándome contra un pelotudo anónimo al que nunca me voy a cruzar en la vida. Prefiero cerrar los ojos, bufar y pasar a otra cosa.

Hecho el mea culpa, pasemos al instructivo video que sigue, ante cuyo autor sólo puedo inclinarme respetuosamente y decirle: Macho, me sacaste las palabras de la boca.



jueves, 13 de septiembre de 2007

Resulta que al final no era TAN antisocial...


Aki, your greatest social strength is to be a Perceiver

You're an expert on what makes people tick. Without ever being bossy, you use your refined read on people to choose the members of your social network and help others decide who is trustworthy. When you connect with people who have skills that complement yours, powerful networks can be formed.


Take this test at Tickle


You're a Perceiver!


The Social Networking Test

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Buh!

martes, 4 de septiembre de 2007

Sail Away, Sail Away, Sail Away...

Take this test at Tickle


You could have been a famous Explorer


Who Were You in a Past Life?

Brought to you by Tickle



Fuck, yeah!