viernes, 30 de noviembre de 2007

Uno... dos... Diez!


El problema de los de mi casa, supongo, es la absoluta falta de filtros en ciertas circunstancias. Por más bien educados, socializados o mansos que parecemos, en algún momento nos salta la térmica. Tal vez fueron tantos años de escuchar a mamá soñar en voz alta con un hipotético "día de furia" al mejor estilo Michael Douglas (era ése el de la peli que se desquiciaba mal? Bueh, yo no la vi, pero ella la mentaba a cada rato). O el hecho de que papá no tuviera, de por sí, ningún tipo de control ante la mínima presión.
Yo prefiero pensar que es un mandato de la sangre. No me enorgullece, excepto cuando pasan cosas como esta:


(Escena: Hall de Retiro, domingo a la noche. Advierto que me faltan 30 centavos para viajar en colectivo hasta casa. Solución obvia: comprar una tontera en los archicarísimos kioscos de Retiro. Me acerco. Un pendex muy parecido al que atiende el automac en Los Simpsons cuenta monedas: muchas, brillantes. Pienso: "Bien! Este no me va a salir con la excusa de que no tiene monedas". Se me acerca una chica rubiecita desde el fondo).

ELLA: ...
(Me mira con cara de culo, obviamente no piensa abrir la boca ni para decir ¿qué necesitás?)

YO
: Buenas noches (como si las merecieras, mal educada). Me llevo dos chicles boobaloo.

ELLA
: OK, son 50 centavos.
(Extiendo un billete de $2. Ella lo mira torciendo la boca al costado, no levanta los ojos para decirme:)

ELLA
: No te puedo cobrar.

YO
(amable, pero subiendo el tono progresivamente): No, querida. Vos ME VAS a cobrar. Te estoy pagando, con lo más chico que tengo, un precio abusivo por tus chicles. Éste muchacho acá al lado no para de contar monedas, así que...

ELLA
(más ÉL, que dejó la caja por un momento): No te podemos cobrar...

YO
(a ÉL, mirándolo a los ojos con mi mejor cara de desquiciada): Mirá, el cliente soy yo, por si no te diste cuenta. Acabo de comprarte algo, lo estoy pagando y no lo voy a devolver, así que ME DAS UN PESO CON CINCUENTA... ¡YA!

(Cuchicheos de la gente alrededor, los otros cinco puesteritos se callan y se acercan a la caja. La chica rubiecita se da la vuelta diciendo "Ah, bueno...", y se va, seguramente a buscar a algún supervisor).

EL (mirándome a los ojos con un resentimiento patente, como para dejar claro que la loca soy yo. Como si no lo supiera, querido. El tema es que VOS no te imaginás cuánto, realmente): Bueno, me parece que podríamos ser un poquito menos agresivos...

YO
(cara de piedra, recibo mi vuelto y despliego mi mayor sonrisa): GRACIAAAAASSS.... buenas noooocheeeeees...

EL
(creyéndose un langa terrible, con falsete): DE NADAAAA, volvé cuando quieras!

YO
(caminando hacia las puertas de salida): Para qué? Para que me vuelvan a robar? No, gracias. Para boludos están ustedes.

Debería tener estas descargas más seguido. Definitivamente.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

A través de las tierras fértiles de jubeas en flor...


Ayer tuve el placer de escuchar a dos escritoras argentinas que admiro profundamente, tanto más cuando cultivan un género en el cual suelen ser mucho más reconocidos los hombres ("el prestigio siempre es masculino" dijo en algún momento la niña veterana de pelo rojo furioso): el fantástico-épico, la ciencia ficción, y sus derivados.

La verdad, rescato tantas frases y tantas lecturas sobre esta charla sencilla que se harían muy largas para un solo post (y ya se sabe que siempre estoy corriendo y tengo fiaca). Pero por sobre todo, rescato la experiencia de haber podido conocer un poco más sobre un género que me apasiona, haberlas visto y escuchado en un ámbito muy distendido que se prestaba a una falsa intimidad.

Una experiencia de puta madre. Suerte que ahora Bodoc vive más en Buenos Aires que en Mendoza; lo que sí, habrá que apurarse para aprender un poco más de Gorodischer, que pese a su asombrosa lucidez, su simpleza extravagante y un sentido del humor contagioso, no deja de tener 80 años...

Palabras clave del encuentro de ayer: Memoria. Palabra. Narrador. Mujer. Mundos. Precisión. Esfuerzo. Cambio. Imaginación. Rigor.

(Hay tanto que contar. ¿Llegaré a editar en algún momento?)

lunes, 5 de noviembre de 2007

Familia muy normal... parabarap!...






Take this test!


Cough drops? Nah. Aspirin? No thanks. You know that when it comes to a cure-all for your family, laughter truly is the best medicine. Whether you spend more time fixing meals, playing games, or going on picnics together, you and your family make any activity a cause for celebration and smiles.


Sure, like any family, every once in a while you face hard decisions that require a thinking cap and a serious face. But you know that by trying to find something positive in any situation, you can learn from every experience. What a great role model!



viernes, 2 de noviembre de 2007

Receta para ser feliz en una noche de viernes:

Sírvase un vaso generoso de Fernet con Cola.
Disfrute de la charla inmejorable de su buena compañía.

Huela los espárragos cociéndose en la olla bullente.
La harina crepitante de las pencas a la marinera.

Saboree los tomates recién cortados, con oliva y orégano.
Escuche buena música.

Reciba y realice llamados de / a la gente que quiere.
Párese un instante junto a la ventana para sentir el aire de la noche.

Sea feliz. Es sencillo. Es gratis.