miércoles, 31 de diciembre de 2008

Se va, se va... se fue.

Se va otro año y yo sigo acá blogueando o haciendo como que...

Muriéndome de ganas de volver a los memes que dieron origen y sentido a este espacio, este bulkdiary que no termina de encontrar su rumbo.

Ideas hay muchas. Todos los días me levanto con algo nuevo en la cabeza, con ganas de dar cátedra de algo, aunque sea de berrinches aprendidos y de mañas habituales. De lo poco que sé, ganas de volcarlo en algún lado, con ningún objetivo a la vista. Nomás porque tengo cosquillas en la panza.

Creo que el mayor y mejor descubrimiento de este último año y medio es la felicidad con la que me acuesto y me levanto, la facilidad con la que puedo dormir (por fin, después de tantos años) y la certeza de haber llegado al lugar justo.

Zozobras sobran (pah! me salió hasta cacofónico). Pero hoy no quiero darles bola.
Estoy feliz por los caminos que se bifurcan.
Por las vidas ejemplares.
Por los amigos que se realizaron un poco más este año.
Por todo el afecto recibido.
Por las mañanas de café con leche y dibujitos animados.
Por la música en mis oídos.
Por estar otra vez más cerca de mi familia.
Por el futuro, por la esperanza que nunca nunca nunca jamás perdí.

Claro que nunca faltarán las cosas que anden mal, pero insisto: habemus de concentrarnos en aquellas que andan bien. La rabia, el dolor y la angustia pueden ser poderosos combustibles, pero no hay uno mejor ni más perfecto que la alegría. Combustión permanente, limpia y brillante.

Alegría para 2009, entonces.



(y esto va porque se me canta, y porque siempre que recuerdo esta canción me da felicidad)

domingo, 21 de diciembre de 2008

La piedra en el zapato

Hay actitudes ajenas que me enervan y me irritan (calculo que como a todos), pero por simpatía hacia la persona que las detentan, o bien porque la persona en cuestión es alguien que pese a sus defectos me es muy querida (por ejemplo, familiar o íntimo amigo) llego a tolerarlas. Se sienten, de cualquier manera, como una piedra en el zapato y cada vez que no soy capaz de manifestar en voz alta esa incomodidad por la actitud, me siento una maldita hipócrita.

Caso 1: la persona que siente que cualquier tema de conversación que surja es bueno, si no fundamental, para plantear su punto de vista, su experiencia en tal o cual campo o una anécdota que lo tiene como protagonista central.
Lo peor es que la mayor parte del tiempo ni siquiera son lo suficientemente perceptivos (siquiera sensibles al déja vu!!!) para darse cuenta de que lo que están contando...

a) ya lo contaron antes y exactamente igual (ver caso 2)
b) no tiene nada que ver con lo que se venía hablando originalmente
c) no es gracioso, y cuando pretenden que nos riamos con ellos sólo provocan tibias sonrisas de compromiso (o una absoluta perplejidad)
d) no es interesante. Para nada. A veces lo cuentan con una falta de timing y un desprecio total por las reglas básicas de la entretención narrativa que da miedo. Y no importa que te pongas a hacer la colada en otro cuarto o mires para otro lado, porque buscarán insistentemente tu atención (con chistidos y toquecitos, inclusive) hasta que termines escuchándolos o frenándoles el carro, lo que ocurra primero.

(Claro, puestos a pensar... ¿cómo van a ser perceptivos, si están pendientes solamente del bocado propio que pueden meter en la conversación?)

Caso 2: están los que cuentan una y otra vez la misma anécdota. Y uno ya está tan acostumbrado a verlos reaccionar con un reflejo pavloviano, que cada vez que escucha alguna de las palabras detonantes del recuerdo en cuestión, casi puede prever el arranque de la anécdota. Clásico caso de Jaimito, el cartero de la vecindad de El Chavo, un viejito simpaticón hasta que se le trababa la bolita recordando a Tangamangapio, su pueblito de crepúsculos arrebolados.

Los casos más virulentos de estos dos ejemplos se producen en círculos demasiado personales como para eludirlos. Con lo cual, hay días que ya voy predispuesta a aguantarme la piedra en el zapato por unas cuantas horas, si sé que las personas en cuestión van a estar presentes.

Quisiera pensar que los quiero demasiado, pero lo cierto es que además de chinchibirria y quejica, puedo ser pusilánime y demasiado tolerante. No me decido.


lunes, 15 de diciembre de 2008

Perlitas de indignación (3)

"Así que a vos te gusta Patrick Wolf?" me dijo Fender el otro día. "A los de CLARO también".











(séh, la recalcada concha de su puta madre).

jueves, 11 de diciembre de 2008

Esperate que me corro (parte III)

"Definitivamente hay gente colectora y gente plazoleta"



(Aki a habitual acompañante, luego de llevarse puesto al vigésimo tercer peatón en babia)



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Gente colectora
Dícese del peatón que circula conservando su derecha o en todos los casos tiende a agruparse en línea recta detrás de los demás peatones que circulan en su mismo sentido, procurando guardar dicha línea aún si se encuentra acompañado de otros significantes (niños, pareja, etcétera).



Gente plazoleta:
Dícese de la persona que camina ocupando la mitad de la vereda, idealmente por el centro de la misma.
Variantes de gente plazoleta:
  • Los que esperan el colectivo entre la pared y el cordón, oteando el horizonte de espaldas a la circulación peatonal general y haciéndose los boludos.
  • Los que "veredean" a la salida / entrada de los edificios universitarios o telemarkinéticos.
  • Los que hacen la cola del pagofácil en chanfle, cada vez más abierta hasta que queda en diagonal (porque no pueden confiar en que los que están adelante, tienen que mirar por encima del hombro del vecino, no sea cosa que alguien esté trabando la cola).
  • Los que se paran con el changuito en mitad del pasillo del supermercado y ante la tosecita incómoda o el "permiso" de rigor devuelven una mirada bovina.
  • Los que te ven venir de frente mientras están hablando con otra persona y en lugar de correrse un poquito para darte lado, giran 90º para enfrentar totalmente al acompañante y hacer como que no te vieron.
El nivel de irritación que producen estos ejemplares es directamente proporcional a lo angosto de la vereda y a las ganas que tengas de clavarle un codo entre las costillas.


(Sí. Soy de la clase de persona a la que la gente se la lleva puesta y después se enojan porque no se corre. Así que chúpenla, dijera S.)

miércoles, 26 de noviembre de 2008

¿Querían calor? Ahí tienen, manga de zoquetes

A vos!

¡¡Sí!! A vos, que te quejabas de este último y crudo invierno (que para mí, honestamente, ha sido un chiste al lado del que tuvimos en 2007) aunque tenés abundante ropa, comida, una casa y/u oficina supercalefaccionada y evidentemente nunca tuviste que pasar una noche al sereno en tu vida...

A vos, que te encanta derrochar la guita en trapitos de 100 mangos que no resisten una pasada de lavarropas, o sandalias aún más caras con duración de media temporada (a lo sumo una) y me despreciás las zapatillas, noble calzado clásico y atemporal...
A vos, que desde la pantalla del televisor y desde el micrófono de la radio le gritaste a cuanto movilero se te cruzaba "eldíaestáespectaculaaarrrr!!quédivinoestecalorcitooooo!"
(¿¿¿"Calorcito"??? ¡¡Hij@ de remil putas!! ¡¡28º en octubre o noviembre es la antesala del infierno!!)...
A vos, que este año no te va a alcanzar la guita ni para una pelopincho pero que todavía estás ilusionad@ con ir a asarte del derecho y del revés en alguna ciudad balnearia...

A TODOS USTEDES, hijos de una gran puta, los pienso agarrar de los pulgares y arrastrarlos ataditos, en yunta, hasta la mitad de Plaza Moreno en La Plata*, abrir una fosa común forrada de piedra caliza y amontonarlos alli a disfrutar del sol de diciembre sin una sola gota de agua, por una semana como mínimo.

Arghhhhhhhhhhh... ¡¿cuánto falta para marzo?!


*Sólo para quien no conozca: en esa plaza no hay árboles, prácticamente. Atravesarla en verano ida y vuelta es un buen entrenamiento de resistencia para una caminata por el desierto de Gobi.

martes, 25 de noviembre de 2008

Estado de suspensión


(estoy tan apática que googleé "Out of Order" y esto fue lo primero que apareció)


Describir el estado de ánimo general con el inminente fin de año es ocioso y poco interesante. ¿A quién le interesa leer balances ajenos? A mí, solamente. Por eso escribo mis balances, mis pensamientos. No porque piense que a alguien le importe, sino porque necesito leerlos.

Leerme acá, o en los borradores de GDocs (cada vez más, cada vez más caóticos, todos escritos por una Aki distinta... es increíble lo que puedo llegar a despistarme a mí misma escribiendo) es como agarrar el viejo diario de mis nueve años y sorprenderme con lo que pensaba en un momento determinado. Al mismo tiempo me obliga a mirarme con atención. Lo que cambió, ¿fui yo, o mis circusntancias? ¿Era más sabia antes, cuando a puro golpe de intuición tomaba decisiones que resultaban ser correctas, o ahora que me arrepiento y me equivoco tantas veces?
Tantas veces.
Y no en cosas enormes y definitorias. Sino en cosas chiquitas y pelotudas.

Supongo que ahora pienso más. De hecho, pienso todo el tiempo.
La lectura y escritura constantes me hacen descubrir recurrencias entre personas separadas por hiatos de distancia geográfica y emocional (además de cronológicas). Me hacen detectar el fraude, la falsedad, la hipocresía y la pose casi al momento.
Me molesta detectar alguna de esas cosas en la yo que era y ya no soy. Pero mañana seguramente detecte cosas en esta que soy yo, y que poco tendrán que ver con la que seré en su momento.
Anyway, pasemos al motivo de la catarsis. Estoy a punto, ya lo dije, de mandar gran parte de un enorme esfuerzo a la mierda... otra vez. Estoy así de cerca. A veces pienso que sería más feliz siendo una semi-indigente que haciendo esto que hago: responder a directivas ajenas cada vez más caóticas, a una presión que nunca siento como propia, a un entusiasmo que no hay manera de contagiarme.

No hay autoconvencimiento posible. En este caso, no.
La razón es muy sencilla: mis jefes y yo no estamos apuntando al mismo objetivo. No tenemos los mismos deseos. No recibimos una retribución equivalente. No nos complementamos. Y aunque suene bastante imbécil o ingenuo de mi parte, yo necesito comulgar mínimamente con los objetivos y perspectivas de mis empleadores.
La camiseta me la pongo, qué problema hay. Ponerse la camiseta es una boludez. Lo haría sencillamente por un cierto cariño, en honor a la confianza. Pero no me motivan las mismas cosas. No tengo en mi futuro un viaje a Sao Paulo o una casa en un country, no a este precio.

Quizá la reflexión tenga que ver con eso: el precio que estamos dispuestos a pagar por lo que queremos.
Hace no tanto, decidí que nunca más (nunca más) el precio a pagar sería traicionarme, poner en peligro mi equilibrio mental.

Entonces, pienso: "Ser empleada en estas circunstancias es uno de los peores auto-mobbings que haya conocido".
Justo en ese momento algo en mí hace click y busco un apunte de hace dos años atrás, cuando estaba en ese otro laburo, el que dejé para venirme acá. Estaba mucho peor.
Y más atrás: Uffff. Mejor no pensemos.
Y más atrás aún...

Y ahí es el derrumbe, el verdadero acabóse, el motivo de mi out-of-order. Caigo en la cuenta de que, o el mercado laboral no me quiere, o yo no he sabido venderme, o lo que Mongocho quiera. Siempre, siempre, siempre (por alguna causa u otra) tuve laburos basura.
El que era en blanco, era malísimamente mal pago.
El que era bien pago, era en negro y estaba lleno de garcas.
Los que reunían lo mejor de ambos mundos, terminaron siendo temporales. Y así, hasta el infinito... hasta un presente en el que lo único que me da placer es lo que hago gratis, pero de algo hay que vivir. Porque tampoco puedo vivir en la pobreza. Ni siquiera es por mí. Sería un insulto, un trastorno incordioso para mis seres queridos.

Si hay algo de lo que estoy segura es de que sirvo, y mucho. Soy velocísima, inteligente y voluntariosa. Hago de todo, me anticipo a pedidos, nunca tengo un "no" a flor de labios, sino un "dame un ratito que ya lo hago". Y lo hago, puta que me parió. Lo hago.
Tengo un expertise único en tolerancia y empatía. Soy honrada a cagarme... puedo tener entre las manos información millonaria, tres fajos de billetes, cien chequeras firmadas en blanco y nunca se me ocurriría pensar en el "what if".

Tengo la desgracia de tener el capital menos buscado en motores de empleo.
Y una vez que los jefes lo descubren, ni siquiera paga extra.

Así estamos. Fin de año de balance y buscando un horizonte nuevo. Otra vez.
Hasta que terminemos viviendo en una comuna hippie, o debajo de un puente. No sé. No me importa.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Perlitas de indignación (2)

Me tiene podrida la culifrunci que me autoriza las muestras de producto, aplicaciones de logo y otros menesteres para T***. Vive con cara de cansada y de necesitar vacaciones, o una pija. Debe pensar que ella es la única que labura en el Universo. O eso me hace sentir cada vez que voy con una nueva muestra de logo (observad: soy YO la que va caminando las diez cuadras de ida y vuelta, al rayo del sol partido, al menos dos veces por semana y cuatro veces por día). Se limita a agarrar el producto con desgana y a decir, con un suspiro:
"Ay, pero ... pero por qué no me respetás esta línea de acá? este borde, este piquito... Yo ya no sé cómo decirles que esto se hace así, y asá...."
Y yo por dentro me muerdo de ganas de revolearle una patada en el ojete. ¿¿Pero por qué no me respetás ÉSTA, pelotuda?? ¿Qué me ponés carita de violada, cuando la que me está cogiendo sos vos?

Pero claro, el cliente siempre tiene la razón y la reputísimamadrequelaparió a la culifrunci anoréxica, tan dedicada a su trabajo y tan repodrida de ganar buena guita que no tiene nada mejor que hacer, que poner esa cara de compota de peras con edulcorante rancio.

Podrida, me tiene.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Continuidad de los medios

Los despidos de los que ustedes y nosotros nos enteramos día tras día desde que comenzó la crisis que según la Presidente no nos iba a afectar, ni figuran en las noticias. Las suspensiones en las fábricas, los aumentos desmedidos en los precios de algunos productos y la crisis energética que se avecina, y que algunos ya empezaron a sufrir, tratan de evitarse al máximo en los noticieros. Ni qué hablar de algún análisis que se atreva a señalar la ineficacia e inoperancia del gobierno para dar solución a los temas que preocupan a la sociedad.
Silencio.
¿Saben qué, muchachos? A los responsables de los noticieros les decimos: Se les nota. Demasiado. No pidan ser reconocidos, no se llenen la boca hablando de independecia y rigor informativo. Hoy hasta un blog tiene más credibilidad que todos los noticieros juntos. Y lo lograron ustedes solitos.
Bajándose los lienzos.
(Publicado hoy en Cine y Medios. El resto del editorial, aquí)

viernes, 17 de octubre de 2008

Las dos Camilas

Camila tiene 11 años y vive en Gualeguaychú. Dinámica, pasa sus días entre el colegio, las clases de danzas e inglés y su vida familiar. Le gusta navegar por Internet y leer. Me la imagino escribiendo poesía, como hacía su hermano mayor a su misma edad.

Camila es bella. Tiene los ojos de un verde-parduzco, dudo haber visto otros iguales en algún lugar. Tiene pómulos altos y una nariz perfecta donde se insinúan algunas pecas y el primer acné. El pelo, de un rubio más oscuro que el mío e igual de abundante. Es esbelta, no muy alta, y usa cancanes y polleras con zapatillas porque también le da por ser coqueta. No se pinta. Juega con su hermano menor y su sobrinita de tres años y si bien tiene modales correctos, de nena madura y seria, sigue siendo apenas eso: una nena.

A Camila le empezaron a crecer los pechos este año, al poquísimo tiempo de hacerse señorita. A mí me pone incómoda pensar que aquella prima diminuta que sostuve en brazos una tarde de verano, recién salida de la incubadora del sanatorio, ya esté suscitando las miradas y los piropos (algunos subidos de tono) de los muchachones de la ciudad-pueblo. Y me pone incómoda porque yo fui igual. Demasiado grande para ser niña, demasiado niña para ser grande. Y me asustaban los tipos. Con razón, me asustaban. Ahora que soy adulta, me doy cuenta del peligro que corrí no una, sino diez, veinte, cien veces a manos de ciertos "adultos" pretendidamente confiables.
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Camila tiene 11 años y vive en Villa Carlos Paz. Le gustan los animalitos, es católica y muy familiera. El cronista, sin que se le mueva un pelo, destaca como datos simpáticos el hecho de que se convirtió en la Lolita más joven de la Argentina y que, pese a pertenecer a una familia a todas vistas acomodada, va a un colegio público. Sí señor, ¡y además, es abanderada!.
Yo la conocí recién hoy vía Critica Digital y a medida que leía se me iba sublevando la sangre. Basta con rescatar algunas líneas de su testimonio para entender un poquito el por qué de mi indignación.

"Quiero que todos recuerden: los niños no tenemos pecados. Hay que tener fe en Dios, que todo lo cumple. Yo les digo a todos los chicos que luchen por sus sueños. Que peleen por lo que quieren. Que tengan esperanzas.” Aconseja Camila Colombero, 11 años, la nueva Lolita argentina, la más joven de la historia: desbancó a Nicole Neumann, que debutó a los 12. Camila aclara: “Yo los cumplo el 29 de octubre. Falta poco”.

"–¿Y quiénes son tus modelos preferidas?

–¡Nicole Neumann! Ella es la más linda. ¿Sabés qué me gusta de ella? (...) Me gusta porque ella quiere a los animales. ¡Como yo! ¿Sabés que en Santiago del Estero mi papá tiene una finca? Y ahí está lleno de animalitos. Hay cabras y gallos kiki. Son unos gallitos enanos, re lindos. ¡Ah! Y de las actrices me gusta Emilia Attias."

"–Y tus papás, ¿te ayudan con tu nueva ocupación?, ¿qué te dicen?
Ellos me cuidan mucho. Pero no por esto que estoy haciendo ahora... Ellos me cuidan siempre. En el cole, en la casa, en todos lados."


(Y claro... qué va a contestar?? es una CRIATURA, por el amor de Jebús!!)

Once años, repito.
Creo que esta foto es bastante elocuente de por sí.






Ya pensé tantas veces que a los padres de estas gurisas habría que spankearlos a morir, que me temo estoy gastando el castigo. Lo peor es que nos estamos acostumbrando a este nivel de pelotudez. ¿Qué necesidad puede tener una pendeja de semejante grado de exposición a tan temprana edad? Ella es quizá muy chica para procesarlo, pero los padres, los adultos que la rodean, siquiera algún amigo o amiga más grande que ella pueden perfectamente alertarla sobre cuestiones tan básicas como la reacción que causa en otras personas con su físico contundente expuesto de este modo. O sobre los riesgos de soñar con un futuro en el que tu cuerpo es a la vez una mercancía, tu herramienta de laburo y por ende, el objeto de tus desvelos. O sobre el peligro que encierra la premisa (errónea) de que porque sos inocente y "no tenés pecado" este mundo caníbal te va a respetar.

Mi querida Camila, a las lolitas como vos se las comen crudas hasta los lobeznos de esa industria nefasta. Las que sobreviven pagan un precio altísimo. Pero como no te ponen límites, y para tus papás es suficiente saber que estás contenta jugando a Patito Feo y Las Divinas en el Pretty College, lo vas a aprender muy tarde, cuando te cases con algún tipo platudo y algo complejo, al que le guste cogerse algún travesti de vez en cuando mientras vos te pasás el día en el gym para pilotear el estrago de los años y los embarazos sucesivos, lidiando con las niñeras que cuidan a tus hijos y esquivando a los medios que están alerta las 24 horas para saber de qué color son tus zapatos, cuántas veces los usaste o qué olor tienen los pedos que te tirás.

Después hablamos de explotación infantil en Sri Lanka o en Misiones, o en Moscú, o en Ciudad Juárez. Por favor. ¿Es mucho pedir que les den a los chicos la posibilidad de una infancia tranquila, con ritmos madurativos acorde a los biológicos? ¿Que les digan "hasta acá"?

Pretender que la burbuja salvadora de los principios y las creencias te van a cuidar de los hijos de puta del mundo no es más que un pensamiento simplista; indolencia y estupidez, detrás de una máscara de ingenuidad neurótica.

Si me preguntan, por más que termine preñada a los 15, aunque se llene de tatuajes y piercings y se pelee con sus padres, aunque se saque un cinco o un tres en Matemáticas y llore porque no puede tener todo lo que quiere, me quedo con mi Camila.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Especies que se extinguen

Ignorar lo que tenemos, despreciarlo, también es pobreza.
De la otra, la que mantiene al mundo en movimiento (porque algunos "Ellos" así lo quisieron, y no hubo pataleo que se le opusiera entonces) hablaron mejor en otros blogs.
Hoy sólo venía escuchando una canción por la calle mientras pensaba cuán pobres somos desde el momento en que pensamos que tenemos menos que cualquier Fulano o Mengano, en detrimento de la mano que, extendida, nos pide una moneda. Y la rechazamos. Somos pobres desde el momento en que pedimos más de lo que necesitamos, porque hay que tenerlo, porque sí. Que se cague el mundo, el planeta que albergará a los hijos de los hijos de los hijos hasta que reviente.
Yo todavía me avergüenzo secretamente de mi locura por los libros.
Todavía me siento en deuda con montones de cosas.

Be it animal or human, crawling on the ground or on the roof
Hunting like the lonely, lonely fighter
Picking up the truth behind the messages
So fearful of the meanings
Turning to the gods of technology
Wisdom far beyond the galaxies
But not enough to cure the last disease

Endangered Species

Telecommunication, counting every crater on the moon
Roaming like the only, only rider
High upon the back of flaming Dragon rockets
Carrying the messages of the gods of technology
Wisdom far beyond the galaxies
ut not enough to save the almighty

The butterfly, the tiger
Nothing but a shadow in the stone
Flamingo future dinosaur
underneath the urban sun
Victims of the truth behind the messages of the Stoic saints of profit
Victims of the truth behind the messages of the Stoic saints of profit
Smiling as the wonders of all nature go crumbling in their pockets
Flying to another galaxy
Leaving Mother Earth

Endangered Species

viernes, 3 de octubre de 2008

Admiración

Me producen una enorme admiración las personas que son capaces de sentarse inmediatamente a escribir sobre cualquier intrascendencia que les pasa, con un nivel de detalle y un desapego por la síntesis y un "merecontracagoenloquepienses,escribocomomesale" que no puedo menos que aplaudir con entusiasmo. Ya quisiera yo estar ahí, con mi archicorrección al escribir y mi preciosismo hasta en los espacios entre puntos y comas, cagándome en las formas si es necesario... pero escribiendo.

Estoy descubriendo a fuerza de blogging que ese estilo no es el mío, y que quizá tenga que pasar por algún tipo de circunstancia o golpe de suerte que me permita reestructurar mis horarios para generarme una disciplina de escritura inamovible.

La disciplina es una cualidad que nunca tuve, a menos que se pueda considerar cierto TOC doméstico como disciplina. Propósitos atados con alambre, eso soy. Más que nunca, hoy necesito tiempo para escribir. Me desbordan las ganas y ya no me importa demasiado no tener ideas concretas, sino variables a desarrollar.

También admiro a las personas que hacen más que yo (estudiar, por ejemplo, al mismo tiempo que llevan un hogar y un trabajo y una vida social rica e impecable, con o sin pareja), pero mucho más a las que hacen menos y tienen el tiempo que me falta para dedicarse a sí mismas, y no sufren por llegar a fin de mes y aún así están espléndidas: humildes, sonrientes, desproblematizadas, generosas. Claro que puede que no sufran el nivel de interferencia de terceros (si se puede decir así) que habitualmente hay en nuestra casa. Y seguro, segurísimo son más organizadas que yo.

¿Será lo mío admiración o envidia? porque cada vez que me pongo en perspectiva y me miro al espejo salgo torturada a flagelarme, sintiéndome un purasangre que está haciendo vida de caballo de tiro. Pero no... no; no les deseo mal, ni deseo sus vidas, ni otra cosa que las cosas que tengo. El afán de perfección me consume a veces, hasta que el cansancio de lo acumulado me dobla la muñeca y vuelvo a lo que era...

No quiero ser la mejor, quiero simplemente ser "la mejor que puedo ser". La admiración por aquello que los demás tienen y yo no, me ayuda al menos como estímulo en los mejores días. En los peores, como un aguijón ácido en el estómago.

Y hoy, que es un día de mierda, estoy en el punto justo entre:
  • Tirar todo al carajo y pegar otro volantazo al grito de "qué bien que la pasan todos menos yo!"
  • Salir a la calle, dejarme arrastrar por el viento haciendo oídos sordos a todos, dejarme abrazar, llegar a casa, pegarme un buen baño de inmersión y llorar con alguna música sanadora antes de volver a salir a la calle a disfrutar de que ya es viernes.
Como siempre, elegiré la segunda opción. Por ahí algún día y a fuerza de perseverancia me convierto en una de esas personas a las que admiro tanto.

(A vos, gracias por aguantarme siempre. En estos días, en aquellos, en todo)

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Perlitas de indignación (1)

Esta irritación en los ojos me recuerda una y otra vez cuánto ODIO maquillarme.

martes, 9 de septiembre de 2008

Mi ciclotimia y yo

Antes de que pregunten (aunque jamás nadie pregunta): Estoy en esos días. Estoy hormonal y mi humor va y viene como un subeibaja a propulsión.

Lo malo de esos días es que todo puede pasar. Todo. Puedo terminar en cana, aplastada por un auto, peleada a muerte con la persona a la que más amo, puedo terminar en cama sin ganas de moverme, hastiada del mundo o llorando por aquella amiga a la que hace rato le perdí el rastro y que nunca se acordó de llamarme porque sí, como había prometido.

Lo bueno de estos días es que me ayuda a valorar todo lo bueno que tengo, que no es poco.

Por ejemplo, no medir el cariño de los demás por sus demostraciones. Si no, hace tiempo que tendría que pensar que ninguno de mis bienqueridos me quiere. ¿Hace cuánto que alguien que no sean mis "tres fijos" (o sea, los que cuento con los dedos de una mano y me sobran) no me dice "te quiero mucho, nena"? Meses. Años. ¿Y qué? Lo necesito acaso?
Sí, la verdad que sí. Mierda. No quiero empezar a enumerar porque me amargo.

Lo peor es que que me da mucha vergüenza si después me lo dicen, me pongo roja como la miércoles y termino diciendo yo misma alguna huevada, o peor, doy abrazos tan fuertes que hago llorar (me pasó y casi se me parte el corazón).

Así estamos, mi ciclotimia y yo, en estos días.

miércoles, 27 de agosto de 2008

En defensa del Ayuí

Como bien saben los dos o tres gatos locos que leen este blog, acá pongo todo lo que se me canta el tujes. Desde la más abyecta porquería (un test que mide mi libido o qué tan loca está mi familia) hasta cosas más serias. Y hoy es el turno de una cosa seria.

Resumo brevemente la campaña que llevan adelante en este blog. Un (cuándo no) ambicioso proyecto agrícola, azuzado por empresas privadas, planea inundar la cuenca del Ayuí, arroyo correntino que es uno de los más importantes afluentes del río Miriñay.
Este arroyo contribuye en enorme proporción al balance de un ecosistema que ha sido respetado por los productores ganaderos y agrícolas del sudeste correntino. Si lo embalsan, se creará un lago de 8000 hectáreas con agua suficiente para 2800 cultivos de arroz y soja.
El costo ecológico es altísimo. Desaparecerían 50 kilómetros de costa, bosques de ribera, pajonales y pastizales autóctonos. Todo en pos de una iniciativa privada que se llevaría puesta la legislación vigente (provincial y nacional), así como el más elemental sentido común: la productividad económica de una provincia debería ajustarse a su geografía, y no la geografía ser brutalmente modificada por un proyecto que no tiene sostén lógico en el largo plazo, aunque sí graves consecuencias.

Pueden participar desde aquí, es muy sencillo. Y si tienen conocidos que estén interesados en hacer su aporte a esta causa, siquiera con su tiempo o con su atención, no dejen de difundirlo.
Mil gracias desde ya. (Sepan disculpar la mala edición del formulario, pero luego de muchos intentos y de que la vista previa me engañe diciendo que se ve bien, no sé cómo más toquetearlo).


martes, 26 de agosto de 2008

De cómo la felicidad se compone de pequeñas cosas (I)


Abrió un acuario en la manzana de casa.
Conseguí un montón de verdura fresca para darme un atracón vegetariano.
Hoy vamos al cine.
Me saqué un lastre de encima.
Me encanta escribir. Y por suerte estoy haciéndolo más seguido...
Tengo una pila enorme de libros que día a día devoro con paciencia.

Y estoy rodeada de amor.

jueves, 21 de agosto de 2008

Ustedes se preguntarán...

... cómo este blog que nació para evacuar mis impresiones más personales terminó siendo un compilado de puteadas y pataleo.

Yo también me lo pregunto, che.
Y no es que no me pasen cosas lindas que no merezcan ser contadas. Es que tengo ese prurito medio idiota de guardarme lo mejor para mí, o de preservar la intimidad (o la identidad) de las personas que me acompañan cuando pasan esas cosas...

A qué negarlo, todo empezó con dos posts en el Extraño Mundo, éste y éste (que dicen menos de lo que revelan), cuando yo era una blogger muy nuevita y no paraba de asombrarme con los recovecos de la web. Me asustaba la manera en que la gente se exponía en blogs, fotologs y MySpaces. Lo fácil que era, eventualmente, encontrarlos por algún lugar, identificarlos a ellos (y por extensión a su familia, amigos, etcétera) ... todo, manteniendo uno mismo el más perfecto anonimato. ¡Desastres, se podían hacer!

Al asombro y la preocupación siguieron la indignación, la vergüenza ajena, etcétera. Séh, ya sé : desperdiciar una chispa de embronquez en un semidesconocido es un gasto de energía totalmente al cuete, pero... ¿nunca les pasó que a fuerza de frecuentar fotologs o blogs, específicamente aquellos que se usan como "diario", todo se reviste de una cosa artificial cada vez más pegajosa...? A mí me pasaba, y muy seguido.

Por eso empecé con un blog y un fotolog absolutamente impersonales, porque me daba cuenta que a medida que pasaba el tiempo, a los usuarios habituales de estos soportes cada vez les tiraba más la cosa virtual... se engolosinaban con firmantes y nuevas amistades ocasionales, y empezaban a revelar cuestiones más personales, a subir fotos involucrando cada vez más personas de su círculo íntimo... y cuando se les acababa el tema, arrancaban con "el personaje". Así, como en piloto automático. Y desde el personaje, cómo no, se ponían a pontificar sobre sus impresiones vitales.

No sé si queda muy claro, pero más o menos de entre todo este quilombo de ideas, impresiones y sensaciones personales, salió esto. Que tiene mucho de lo que en su momento me indignaba, pero mantiene el anonimato casi perfecto (al menos el visual) del entorno, que es lo que me importa más preservar.

Aún así, sigo sin animarme a considerarlo un diario íntimo público. Despotrico, hago catarsis, describo situaciones, pero siempre de manera elíptica e impersonal. Y me sigo guardando los mejores momentos, esos que son tan lindos que se hace prácticamente imposible ponerlos en palabras. Además... ¿Palabras para quién? ¿Para mí? Si siempre estoy criticando mis propias palabras. ¿Para los otros? Si no necesito que me juzguen o me aprueben o me conozcan, más allá de mis acciones en el Mundo Real.

En fin, hoy me levanté con culpa por haber roto un voto. Mañana se me pasa. Seguro.


jueves, 7 de agosto de 2008

¡Anorémicos de mierda!

Voy caminando por la calle (hace un tiempo ya), regodeándome en mi crapulencia, cuando veo un aviso de Matarazzo con una chica comiendo fideos tipo tallarín con cara de idiota. Lamento no haber encontrado ese aviso del infierno, pero creo que muchos de ustedes lo recordarán.

¡Sí! Ese que decía "Quién dijo que comer vegetales es aburrido?"


...


Primero, hijo de Set: comer NO es aburrido. Los vegetales no son aburridos. ¿Qué pensarías si te dijera "Quién dijo que pasear a tu perro" o "Quién dijo que jugar al yo-yo con tu páncreas es aburrido?". Una imbecilidad de proporciones, fijate. El enunciado no tiene sentido de por sí.

Boludeces como esto de que la comida es "divertida" o "aburrida", son hijas de madres y padres que en vez de plantarse frente al borreguito de turno y decirle "si no comés esto no comés en absoluto, sabelo", van chillando disculpas a la heladera y le encajan un Danonino, un Serenito, chocobolas o papas fritas supercongeladas.

Todo porque muy posiblemente ellos mismos son hijos del delivery y nadie les enseñó que no es que "no hay tiempo" para cocinar, sino que el tiempo que pierden viendo a Tinelli o despatarrándose frente al sillón porque están muertos de cansancio porque "la oficina estuvo terrible" (andá a hombrear bolsas al puerto y decime después si estás cansado, ¡gil!) o porque vienen de dos horas de pilates, bien podrían invertirlo cada tanto en enseñarles a sus hijos a comer bien. A hacerlos participar del proceso de la comida. Sentarlos a una altura y distancia prudenciales, irles explicando el origen de lo que comen, dándoles pequeñas tareas. Amigándolos con ese acto tan simple que es la buena alimentación, y que debería ocupar en sus vidas otro lugar que no sea el de un mero trámite de supervivencia, pagadero en cómodas cuotas con el colesterol y el bobazo de mañana.

¿En qué momento nos convertimos en una sociedad que desprecia a la comida casera hasta el punto de justificar barbaridades como ésta? Una publicidad de alimentos enlatados... ¡que defiende a la comida casera! O la otra, donde pretenden hacerte creer que teniendo 200 gramos de espinaca (comprada a precio de oro) en el freezer vas a alimentar bien a toda tu familia y sos el capanga de la cocina hogareña.... Boludo... es para morirse de risa!!!! (Si no fuera porque me está dando un ataque al hígado en este preciso momento).


¿En qué momento se volvió el mundo tan pelotudo, que una barrita o postrecitos Ser reemplazan a una fruta o un tazón de leche? ¿En qué momento dejó de ser más sana el agua que una bebida alta en glucosa? ¿Cómo puede ser que nadie se indigne cuando McDonald's habla de una "pirámide nutricional equilibrada" en los menúes que ofrece?

Y peor aún... ¿Cómo pueden quejarse sistemáticamente de los precios abusivos de productos de (no digo segunda) DÉCIMA necesidad, y no pensar siquiera en empezar a usar esa excusa para variar la dieta horrenda y apática que llevan?


Todo esto, por no hablar de la especie que más repugnancia me produce: los anorémicos. Esa gente que ya cayó en la peor de las trampas: la apatía o el desprecio por la comida. Como si fuera la comida la responsable de todos tus desbalances químicos y sicológicos, ¡madre de Zeus! Como si comer fuera una obligación o una tortura, y no el motor que te mantiene en marcha. Despreciando lo que podés tener, hacés daño a tu vida y aún más daño restregándolo en la cara de quienes realmente no pueden pagarse... no digamos el restaurante naturista o el delivery de sushi, sino una simple bolsa de pan. Hidratos de carbono que te son tan despreciables como necesarios. Discutiendo por si "él" te llevó a la Trattoria di Carlo y no a Tocororo, como si fueras a hacer algo más que pedir una mínima Capresse en lugar del plato gigante de pastas que te morirías por comer.

Por favor, dejen de meterse con la comida. Me enferman.
Moriré redonda, pero feliz, habiendo inspirado a otros a comer como se debe.


viernes, 18 de julio de 2008

Un país en serio

¡¡Hola, Coherencia!!

¿Dónde estás cuando más te necesitamos?

Los que dicen defender la gobernabilidad hoy saltan inflamados por todos lados, ofendidísimos por la derogación de la 125, como si se acabara el mundo y no hubiera otra posibilidad para el Ejecutivo Nacional de ponerse a laburar en otro proyecto.
Blanco sobre negro: El modelo de desarrollo económico es bueno, pero lo están llevando al caño gracias a una política (??) de terquedades y autoritarismos, que no hace otra cosa que minar la fe que el Pueblo (ese que dicen defender pero se niegan a mirar a fondo, porque bastante asquito les da) les tuvo e inexplicablemente les sigue teniendo.

Los Kirchner son como niños caprichosos a los que nunca se les negó nada y que están acostumbrados a hacer su santa voluntad. Saben que el dinero todo lo puede, y como tienen el dinero, tienen el poder. Un poder prestado, después de todo.
Justamente ellos, que hoy se llenan la boca hablando de "traición" mientras no hacen más que repetir como loros:

- Que Duhalde es lo peor que le pasó al país (cuando sin su "aparato" prestado, no habrían llegado ni a internas en el partido justicialista)
- Que Menem es poco menos que el Diablo reencarnado (mirá vos!! ¿No era el mejor presidente desde Perón? que YHVH me proteja).
- Que los que dicen que no-no-no a sus manejos arbitrarios no respetan las instituciones (Hola, COHERENCIA!! eh! te hablo a vos, sí, a vos, pebeta baqueteada!! Correte que no me dejás ver. Estos tipos me dicen que yo no estoy con las instituciones cuando desde hace tres meses estoy gritando hasta quedarme afónica QUE MANDEN EL PROYECTO AL CONGRESO y se vote como debe ser!)

Y no, no festejo una mierda. ¿Qué voy a festejar? El desgobierno y la prepotencia siguen igual. A esta bipolar de mierda, tan severamente trastornada como el dorima, se le ofreció una posibilidad histórica de probar con HECHOS y no con PALABRAS VACÍAS, la famosa transversalidad de la que tanto alardeaba en campaña.

Y ¿qué es lo que hace, la Señora? Se va al Chaco* sin decir una palabra, a pegar cascotazos por elevación y manda a los Teléfono Descompuesto Fernández a dar las noticias cual voceros oficiales. Enojados, los Fernández (ella también, claro). Hasta pucherito hacen, pobres. Y vaticinan, claro, el Apocalipsis. Así que las retenciones al 33% hacen que el país esté sumido en la pobreza y todo se vaya al caño. Perdón... ¿Cómo dice? Ah, que las retenciones al 33% son otra pesada herencia. ¿Y Néstor no hizo nada en todo este tiempo para redistribuir lo que entraba? Y aún así, ¿la pobreza bajó? Por favor, no me expliquen más, que cada vez entiendo menos.

Cacatúa mal cogida, si te gusta el durazno bancate la pelusa. Si tu dorima te chantó a Cobos al lado y vos no dijiste ni mu, probá ahora el verdadero poder de la poronga y bancátela como una lady. Mirá cómo los cagó el cuatro de copas que pensaron podrían manejar como a un títere. Ahora, no lo quiero encontrar en peligro o tirado en una zanja, porque acá no va a haber medias tintas; mejor empezá a considerar en serio una sesión de electroshock que te cambie la cabeza, y de paso pegale una refrescada a tu gabinete.

No queremos voltearte, aunque no te votamos. Le tenemos cariñito al estado de derecho, por más infestado de mercenarios que esté. El problemita, Kris, es que vos creés que el Estado son ustedes. Y el Estado son los tres poderes, mal que te pese. Defendé con uñas y dientes al cuarentipico porciento que te votó, porque defendiéndolo nos vas a ganar a los otros si sabés hacer bien las cosas.

Te asesora el enemigo, Kristina. Enterate.

No reaccionar cuando el país empieza a arder, es golpismo por inacción.


Y para los boludones grandes que dejaron de creerle al grupo Clarín para pasar a adorar a Canal 7 y Telefé (cuánta imparcialidad, nnnnnnnennnnnnnennn!), les tiro este huesito a ver si le sacan algo de carne.
Sigan defendiendo lo indefendible, que la Democracia pasa por otro lado.

* Uy, perá, perá que tengo otra buenísima. Kris no fue al Chaco a interiorizarse de los profundos problemas de desnutrición, pauperización y miseria que sufren en El Impenetrable y las zonas rurales no tan lejanas a Resistencia... Yo pensaba que sí, che, que por fin había acusado recibo de los palazos que le tiran por no interesarse de lo que pasa en el interior. Pero no: resulta que ahora hay un aeropuerto internacional en Chaco. Sí, un aeropuerto internacional, bichi! Cómo iba a faltar ella para inaugurarlo? No, al acto por los 14 años de la voladura de la AMIA no va hoy, tampoco... pero mandó un representante. Sí, ya sé que los DDHH son reeeee importantes para ella, pero andá a saber los DDHH de quién. Por ahí tiene una agenda muy cargad... ah, ¿no tenía agenda para hoy? Pucha.




(Nota final: Este blog se expidió ideológicamente en un post anterior, así que si van a venir a arrogarme golpismo, desmemoria o insolidaridad, sepan que le están hablando a la mano. Ah, y hablando de mano, ¿hace cuánto no visitan su derecha? Qué... ¿que sos zurdo? No importa, si la paja no discrimina ideologías. Desahogate en el baño y volvé).

lunes, 7 de julio de 2008

Algo huele mal en Dinamarca...

Trilladísimo, ya sé. Pero el post viene escatológico; están advertidos.

Estoy hasta las pelotas que no tengo de la gente desconsiderada que va a un baño compartido (llámese pensión, multioficina, departamento donde cohabitan varias personas) y no tira desodorante de ambientes o al menos hace algo por disimular el olor horrible que queda después de que cagaron. A mí me da tanta vergüenza ajena que soy capaz de quedarme en el baño haciendo tiempo hasta que lo dejé digno.
Esta es ni más ni menos que una flagrante violación del espacio privado. Es como si vinieran a fumar echándome el humo en la cara o me tiraran el resto del almuerzo al lado de la silla, ni siquiera en el tacho de basura.
Tengo desde hace tiempo una teoría, y es que a todos los seres humanos saludables, hechos y derechos, nos gusta el olor de nuestra propia mierda. Sí, leyeron bien. No, no se hagan los boludos. Sea porque vivimos con nosotros mismos desde el día en que nacimos o porque nos acostumbramos, tenemos una cierta fascinación (que es hasta antropológicamente comprensible) por nuestras propias excrecencias corporales. Tal vez la excesiva sudoración corporal nos haga sentir incómodos en situaciones sociables, pero ¿quién no pedorreó o dejó el baño inmundo estando a solas, al menos una vez?
Pero llegar a un baño ajeno donde cinco o seis anónimos/as con los que no te interesa socializar, que ni siquiera te responden el "buenos días" si los cruzás por el pasillo, van de cuerpo y salen sin molestarse en tirar bien la cadena, es jugar con la paciencia que no tengo.

Si cuando se notan un mínimo vaho a transpiración salen corriendo a comprar un desodorante y/o a lavarse las axilas, ¿qué carajo les impide, hijos de una gran puta sodomizada por el Tren de la Alegría de la wiskería El Caburé, echar desodorante de ambientes en un baño de uso común?
¿¿Ahora resulta que me hacés el favor de no matarme con tu chivo, pero me tengo que bancar el olor de tu mierda??

Si tanto te gusta tu caca, ¿por qué mejor no la agarrás con la manito, la metés en una bolsa y te la llevás a tu oficinita o cubículo para seguirla oliendo? ¿O preferís que te lleve la mía? Encantada. Esperá que empiezo a juntar en un tacho de cinco litros y el viernes te la dejo en la puerta.

De nada, de nada. Siempre es un placer ayudar al infradotado egoísta.

domingo, 8 de junio de 2008

WHAT... A... FUCK?!?!

Acabo de ver en televisión el nuevo spot publicitario de Comunidad Movistar... todo bastante bien, la basura usual... blablabla, la creatividad del marketing argentino... esperen...

un momento... ¿qué es lo que dice la letra del estribillo ladri-tribunero?

"Disculpen si los molesto con el sonido de mi cartera
Dejalo, no te hagas drama, es una peli re-pochoclera"

(Situación: En una sala de cine, posiblemente de un Cinemark -reconocibles por su incomprensible concepto de dejar un amplio pasillo central dividiendo las butacas-, la mitad derecha de la tribuna, casi privativamente FEMENINA, esgrime con alegría sus celulares sonando en plena función; del otro lado, la platea le responde con la boca llena de pochoclo, que mastican con la boca bien abierta como corresponde y dando el argumento que justifica por partida doble la falta de respeto al espectador).

O sea, reverendísimos hijos mal paridos de un tren bala lleno de gatos del Bailando... no sólo hacen una maravillosa apología del sexismo (ya los atenderé, publicistas de Alto Palermo... just wait) sino que en un despliegue de pretenciosa empatía para con sus clientes potenciales o reales, avalan dos de las costumbres más detestables y despreciables que existen:

- El uso de celulares dentro de salas de cine (y teatros, a no olvidar)
- El consumo de pochoclo (no sólo por el ruido y el incordio que significa, sino por los abusivos precios a que lo cobran los avarientos mercaderes de los multisalas).

Yo entiendo que tengan que seguirle la corriente a los hiperconsumistas que los mantienen vivos, pero quienes disfrutamos del cine nos hemos hartado de hacer callar a subnormales (padres, hijos, tíos y abuelos) que "se olvidan" de apagar el celular cuando entran a la sala... Nosotros, que venimos rogando de todas las maneras posibles que nos dejen disfrutar de uno de los pocos reductos dignos de ocio que vienen quedando... ¿cuánto tiempo más podremos seguir ejecutando imbéciles si ahora vienen a alimentar a la turba desde su publicidad del orto?

¿¿¿Ahora tenemos que ir a por ustedes también??? Loco, al menos déjenme terminar la molotov que pensaba colocar en el gremio de porteros de edificios de esta bendita Capital, antes de tener que reclutar mano de obra pesada y calificada para hacerlos cagar la fruta como bien se merecen...

Hijos de remil putas y la recalcada argolla de sus madres, que bien para el culo los parieron y criaron... Ya van a ver...

¡¡¡Ya van a ver!!!


domingo, 25 de mayo de 2008

Esperate que me corro (parte II)

Los porteros resentidos con su realidad, al igual que otro tipo de gente similar, son una casta a la que, como buena pajuerana de ciudad sin edificios, ignoré durante bastante tiempo. Fue recién al irme de mi pago que me empecé a topar con ellos. 
En La Plata, su equivalente bien podría ser el encargado o dueño de pensión estudiantil. Y ojo que no pretendo hacer ninguna generalización. Pero que por cada diez porteros o encargados no me haya encontrado más que con uno que no volcara sistemáticamente su frustración en el inquilino "de punto" de turno, no debe ser casual.
Yo sé que similares generalizaciones pueden hacerse con todo tipo de gente: docentes, almaceneros, responsables desaprensivos de atención al cliente, cajeros de banco. Gente que por alguna razón se percibe a sí misma en una posición de servicio que no pidió o pensaba para su vida cuando empezó la carrera hacia la adultez, y que un día se despierta totalmente angustiada o amargada de encontrarse en un aquí/ahora donde pocas perspectivas se le abren, por uno u otro motivo. Gente que presta un servicio a desgana y sin conciencia de su propia importancia real, porque se siente esclava o porque habrá tenido malas experiencias con gente hijoputa. Así, la ley del gallinero se prolonga en el tiempo ad infinitum.

Mi hermana tiene un portero que empezó siendo uno de los tipos más serviciales y predispuestos que haya conocido, y derivó en los últimos años a la categoría de ser despreciable. Al menos en lo que a mi consideración respecta.
Porque díganme si no es despreciable que un tipo que gana dos veces más de lo que ganan muchos de los residentes de su propio edificio (hay allí algunas parejas de jubilados que si no fueran propietarios, no podrían siquiera vivir en la zona) se empeña en mendigar coimas entre los inquilinos recurriendo en muchos casos a la coerción y a la extorsión. Cómo  un tipo que tiene como única obligación hacer tu vida más tranquila y segura puede ser tan hijo de puta de trabarte el ascensor y hacerte bajar ocho, seis pisos con una criatura de meses en brazos, sólo porque no aceptaste su "generosa" oferta de colgarte al cable por cincuenta pesos. O de cerrarle la puerta en la cara a la chica que viene a cuidar de tus hijos para que puedas irte a laburar, llevándose el ascensor hasta la terraza.
Y no quiero ni hablar de las otras barbaridades que este individuo con excesivo tiempo libre le hace a esta parte de mi familia, porque me amargo de nuevo.
Me he preguntado hasta el cansancio qué puede hacer que una persona sin que medie provocación alguna se vuelva un incordio para otras, y nunca encontré respuesta. Qué hace esta gente en posiciones de servicio por volver sus propias vidas más agradables, en lugar de arrostrarse un mal karma a largo plazo que los puede llegar a matar de un cáncer de huevos? Nunca lo voy a entender.

Hoy, por lo pronto, quise sacarme el veneno del alma haciendo un comentario en voz alta al pasar para que él lo escuchara y así sentirme un poco mejor. Y, la reputísima madre... me di cuenta de que soy tan buena mina que no sólo el veneno se me quedó en la herida, sino que me cargué de angustia al pedo.

La angustia de ese pobre tipo, porque no le cabe otro apelativo, que no puede ser otra cosa en la vida que lo que es, porque está cómodo o porque no quiere. Y que enceguecido por la envidia o por la frustración, va por la vida amargando a otros en lugar de buscar una descarga sana en su tiempo libre, embrutecido por la televisión y el fútbol, alimentado de la misma mediocridad que destilan los otros especímenes más resentidos del barrio, impermeable al buen trato ajeno y a la gente que vale la pena. Recreando una y otra vez una cadena de amarguras que se expande como una mancha venenosa, como nube negra por la ciudad de la furia.

Hoy por hoy tengo la suerte de no sufrir en carne propia a uno de estos especímenes, pero sé que no estoy a salvo mientras forme parte de esa parte de la sociedad condenada al hacinamiento y a pagar un alquiler mensual. No puedo ignorarlos, aunque eligiera hacerlo. Me queda la opción de aprender a evitar el contagio ya que puedo hacerlo, y no volver a caer en la tentación de una revancha efímera. Cada pensamiento venenoso que le dedique, cada palabra subrepticia, se volvería hacia mí extendiendo la nube más y más, hasta cubrirlo todo.

Y no quiero. No quiero eso para mí ni para los míos.
Así que mejor me corro.




jueves, 15 de mayo de 2008

Conciencia tranquila o conciencia apaciguada

Desde chica tuve una profunda inquietud por el cuidado del medio ambiente, la no interferencia con el mismo y el ahorro de recursos. Siempre fui medio histérica en eso de no desperdiciar agua (desde preferir reutilizar la que quedó en termo en lugar de tirarla y cargar otra pava para el mate), el apagado de luces y aparatos que no se usan, o no generar más basura de la que ya hay en este pobre ecosistema en el que nos toca vivir.

Por eso, cuando escucho por la radio que la Bersuit va a manifestar su "preocupación por el medio ambiente" plantando un (1) árbol en cada localidad donde ofrezcan un concierto (en el marco de la gira que empieza este mes), pienso en esta otra noticia y me dan ataques de risa.

Me fascina pensar en el orgullo que sentirán los seguidores de esta banda tan "consciente" política y ecológicamente, que a cambio de un par de horas de absoluta contaminación sonora plantan un arbolito. Yo no voy a pretender que se gasten la chorrada de plata de Sting y sus amigos, pero me pregunto si al menos después del "lavado de conciencia" siguen alguno de los preceptos básicos del ecologismo.

Ellos, la Oreiro, Echarri y toda la caterva de caripelas que aportan a Greenpeace. No doy un mango por la coherencia de conciencia de esta gente, qué quieren que les diga.




domingo, 27 de abril de 2008

Buen karma (o buena leche)

Take this test!
Doing good deeds seems to be their strong suit and such kind actions are an important way that they've earned their karma up to this point. By giving their time to the people and causes they care about most, they enhance life for their community as a whole. Being willing to lend a hand strengthens their current relationships and may come back to them positively in the future. In their concerted efforts to do what they can for the greater good, they generate positive karma for themselves and the universe.

miércoles, 16 de abril de 2008

Mi afinidad romántica

Take this test!
The Mentor and the Protégé is a romantic pattern that's about more than love for love's sake. In it, love grows out of deeper need to learn and understand other aspects of your life through the teachings of someone else.


But, here's the recurring pattern you may see in your relationships: Love isn't the only thing you're after.


You want power, success, attention, maybe even fame. You want to be recognized, doted on, and adored for your talents. And the object of your desire is the person best suited to provide you with these things — a boss, a mentor, a teacher, or a troubled genius.


Similarly, the object of your affection can take the place of an absent parent or role model, providing security and nurturance. Whatever the reason, you're likely to feel a boost to your self-image when you're with this person.



Just as this romantic pattern overpowers you, you might wish to be overpowered by someone stronger, wiser, and more accomplished than yourself. Your romantic pattern starts out innocently enough. Did you recently take a job working for an amazing boss? Has a teacher or mentor taken a special interest in your work? Maybe a long-time family friend stopped by for a visit, and revealed a fascinating side you've never seen before. The attention this person gives you is just what you're craving. From there, it's not a huge leap to falling in love.

martes, 8 de abril de 2008

Ahora te quiero ver...

... defender a la Kristina de lo indefendible.

Vos, que sos un periodista comprometido, que vas a la plaza en apoyo de una causa que te parece justa pero por dentro ardés con la misma intolerancia y el mismo odio que "los otros" contra "la puta oligarquía" (que NO es la que cortó las rutas, enterate, fumón...)

Que seguro te llenás la boca de un discurso progre y pensás en tus DDHH en lugar de los de miles de personas bajo la línea de pobreza. Porque total "a mí no me va a pasar".

Qué vas a hacer ahora?

La vista gorda, como siempre. Porque por más interesado que estés en la realidad, nunca la ves.

Andá y seguí escribiendo las boludeces de siempre y jugando al militante. De la historia que nos cruza, hablaremos otros.

miércoles, 2 de abril de 2008

¿Somos solidarios? (Una reflexión sobre el conflicto del campo)

Hoy no los agobio de nada. Les voy a dejar simplemente esta reflexión que mi hermano (licenciado en ciencias económicas) me hizo llegar por mail y que me pone enormemente orgullosa; no sólo por él (que siempre estuvo del lado de los pobres, en una militancia activa y silenciosa) sino porque esto demuestra con más que simplemente palabras que mis viejos hicieron un buen trabajo...

(Paralelamente pienso en la cantidad de gente que habló/habla al pedo de mi familia en esa ciudad en la que ya no vivo, pero que adoro... y me dan mucha penita! por qué no invertirán un poco de tiempo en cambiar su realidad... )

En fin, los dejo. Espero tengan la paciencia de leer hasta el final.

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A ver, a ver...

Somos Solidarios? Encaramos la causa más justa y urgente? O es la más cercana a nosotros? La que realmente nos afecta… Podríamos tolerar y acompañar un reclamo similar aunque lejano? De alguien que nada tenga que ver con nosotros?

Gente, reflexionemos un poco juntos. No quiero entrar en más polémica que la que ya hay, pero les propongo un ejercicio mental… que me sigan la corriente en lo que digo.

Antes de empezar a escribir quiero aclarar que coincido con el reclamo de los pequeños y medianos productores, y que considero debieran haber sido discriminados de las políticas implementadas. Estuve con las cacerolas y usé mi remera verde el día viernes, etc. Admiro como la gente ha decidido protestar porque no quieren convertirse en nuevos pobres o bien no quieren perder rentabilidad y verse obligados a arrendar sus tierras o a cerrar tambos, etc.

Me parece excelente que lo estén haciendo, y más aún que la gente de las ciudades del país se solidaricen con ellos (pequeños y medianos productores), pero pensemos un poco más amplio…

Terratenientes: Tenedores de tierras. Es decir son propietarios de una porción de tierra. Los pequeños y medianos productores, son de hecho poseedores de una porción de tierra.

Pobres: No poseen lo básico para vivir dignamente.

Según INDEK: 26.5 % de la población Argentina es Pobre. Según privados, gracias a la inflación real, el 30% de la población Argentina es pobre actualmente.

Cuando comenzó la crisis Argentina (y hablo de la última para no ser demasiado extenso) más del 50 % de la población Argentina era pobre.

Hoy sigue habiendo un 30% (usemos cifras privadas… no seamos K para esto…), yo me pregunto y me indigno conmigo mismo: Algún productor; pequeño, mediano, grande…. Algún horticultor, o tambero… alguien de las ciudades, NOSOTROS, digo ALGUIEN: Se molesta un día por esa gente? (Más allá de las intensiones aisladas, de una moneda en la calle, de dar las sobras a la noche o las remeras que no usamos). Hablo de hacer un corte INDEFINIDO hasta que la situación de ellos se revierta. Hablo de llenar la plaza de Mayo todos los días después de trabajar. O más bien, no ir a trabajar hasta que se solucione. Suspender todas nuestras actividades por el reclamo de esta gente y hacernos como nos corresponde SOLIDARIOS de causas realmente justas.

Me parece excelente que el campo esté contento porque la gente de las capitales y ciudades del país (mayores ingresos per cápita de Argentina y no pobres) se haya solidarizado con ellos. Pero ellos jamás hicieron un corte de un día y ni que hablar de “indefinido” por LOS POBRES. No solo que no lo han hecho, (al igual que los de mayor ingreso per cápita de las capitales), sino que jamás lo tolerarían (seamos honestos). De hecho esta capital hervía cuando los pobres desbordaron las calles y hacían cortes. Los bautizaron “piqueteros”. Los beneficiarios de los planes trabajar…

Déjenme decirles que sí considero que existen muchos piqueteros politiKos. Es verdad, es cierto, no lo discute nadie….

Pero dejenme decir que no creo que el Agro, el año pasado o este (sin aumento de retenciones o con aumento) hubiese permitido JAMÀS que los POBRES les cortaran las rutas reclamando Redistribución del Ingreso. Como iban a sacar sus granos por las rutas o la leche (con la poca rentabilidad que les da), o bien las frutas y verduras. Y sí creo que les corresponde reclamarlo. Ellos no son responsables de la Crisis 2001, y el corralito (es más, no creo que hayan perdido nada, pues no lo tenían), menos de la hiper del 89, el Rodrigazo, la tablita….etc, etc.

Ese también fue el gobierno, pues esa gente nada decidió sobre las políticas económicas (como le sucede al campo hoy). No solo los pequeños y medianos productores sino las capitales y grandes ciudades del interior tampoco hubiesen permitido que ese 30% ahora, o antes les bloquearan el acceso a la comida.

Los pobres no son terratenientes (recuerdo definición: “tenedores de tierras”), son los que viven en casas de chapas al lado de las vías del tren, los desnutridos del chaco (sigo?), etc. Nos merecemos que ellos un día decidan cortarnos todas las rutas y accesos a los trabajos, ah si: y por tiempo indeterminado. Es decir, hasta que ellos vuelvan a representar el 6% de la población como en la década del 70` o 60`.

El problema es que ellos realmente son tan pobres que ni siquiera pueden agruparse, darse cuenta de lo que les ha pasado. Nacieron en villas y mueren en villas, y ninguno de nosotros se ha preocupado por hacer un paro por ellos (2008), darles un trabajo (en los 90`) o un salario digno (en 2000).

Vuelvo a decir: Me parece bien que reclamen lo que creen que les corresponde, pero creo que hay gente que hace años debería de cortar todo y gritar que le devuelvan lo que les han robado: las posibilidades de modificar su realidad, las escuelas, el trabajo, LA SALUD, LA DIGNIDAD.

Y aún si lo hicieran sabes que: El agro, y los de las ciudades no soportarían su corte ininterrumpido, es más no lo entenderían…Dirían: pero si esa gente no es del Agro ni de las Ciudades… Dios quiera y no sean ni Argentinos… donde están? Quién los vé?. Son solo unas estadísticas… ya se va a pasar.

Las conclusiones ?:

  • El gobierno dudo que quiera redistribuir. Son muy corruptos, probablemente sí se roben la plata.
  • Los que están con el gobierno no son los pobres (ese 30%, es decir 3 de cada 10 argentinos), el gobierno tampoco los representa.
  • Los pobres son los que debieran de haber cortado todo y hace años y no lo han hecho. Y aún si lo quisieran hacer nadie los dejaría. Es decir, mal que nos pese Sí ES UN PARO DE LA ABUNDANCIA, DE LOS QUE TIENEN. (y no estoy con el gobierno!. Pero “algo” tienen caramba!, peleemos por los otros)

Sigamos:

La gente se metió en la antinomia, y no de gorilas y montoneros sino de pobres (y hablo de pobres que no saben leer, que mueren desnutridos en chaco, que viven en las villasssss…) y pudientes (no ricos)

Si hay que hacer distribución los que tenemos debemos rescindir a favor de los que no tienen. Capital Federal debe pagar el doble de luz, gas, etc para que los pobres puedan acceder. Nos guste o no es así. Lo que pasa es que probablemente seamos entonces más pobres.

La ciudad apoyó al campo porque se sintió identificada con esa clase social: los pudientes. Jamás hubiese tolerado ver caras oscuras y gente que no pudiera explicar con Ingenieros Agrónomos y palabras correctas lo que quieren un corte de ruta, reclamando: Dame parte de lo que tienes porque yo también soy Argentino y no tengo la culpa de lo que me pasa, los gobiernos me hicieron nacer en estas condiciones (pensemos en chicos de 0 a 16 o 20 años, ellos tienen responsabilidad de esto? No!, tienen DERECHO a tener posibilidades y NOSOTROS que TENEMOS debitamos dárselo y mas que nos pese hablo de plata)

De nuevo: si los pobres (que no son los piKeteros. Los pobres a-partidarios porque ni siquiera conocen quienes gobiernan) osaran cortar las rutas, los del campo y los de las ciudades no se lo permitirían ni hoy ni nunca. No somos tan solidarios. Pensamos: Cuidémonos los que tenemos a ver si quedamos como ese 30% (sin nombre ni apellido) y que encima nadie los quiere ver…

Lo único que espero es que no me respondan que ese 30% está con Cristina porque aunque le hayan dado una coca para ir a votar, aún así no es su culpa. Pero si no han podido ir a la escuela!!! Como van a saber que es votar, como van a saber de ver el largo plazo. Nosotros tenemos que ocuparnos de que ellos reciban educación para que “voten bien”. Si ellos no pueden hacer ese análisis no es su culpa. Nosotros pensamos lo que pensamos porque nacimos en Gchu, en clase media, hemos tenido un entorno social que nos contuvo y muchos llegamos a estudiar y tener trabajos dignos.

Los Pobres (De nuevo, y para que no se olvide: 30% DE LOS ARGENTINOS) piensan en comer mañana y creen que la vida en una villa es para siempre, que no lo pueden cambiar, que trabajar no vale la pena, que solo hay paco (en el caso mas extremo). Hay que integrarlos, reeducarlos y eso nos corresponde a nosotros. Esto es lo Urgente!, desde el 2001 nadie corto nada por ellos y ahora los dejamos sin comida!. Si hay desabastecimiento nosotros vamos y pagamos un precio mas alto para comprar lo que necesitamos, pero ellos? Ya no lo pueden tener.

Nosotros no cortamos nada por ellos, ni los del agro, ni los de las ciudades… NADIE. La verdad es que somos una gran vergüenza. Me encantaría haber recibido mil mails sobre esta gente. Que hubiésemos cortado hace años para que su problema se resuelva. Dejémonos de joder, pusimos lo del agro primero porque es lo NUESTRO, siempre lo nuestro primero. O bien, lo que nos identifica. Los que estamos y estuvimos protestando somos una clase social determinada de la Argentina, los que todavía tenemos algo. Pero cuando nos vamos a ocupar por los demás. De TODOS los Argentinos (como dijo CF).

La verdad es que a ella no le cree nadie. No creo que ella si piense en estos pobres, pero es claro que nosotros tampoco. No creamos que somos lo más solidarios y justos. No lo somos. Ni nosotros ni los del Agro (pequeños, medianos, grandes, horticultores, tamberos, bla, bla, bla) ni los de las ciudades. A los marginados los hemos dejado a fuera de cualquier lucha, proyecto y ahora afuera de la comida.

Mil gracias por haberlo leido.

lunes, 31 de marzo de 2008

De manual

Acabo de ser testigo auditivo de un escarceo histeriqueano entre jefe y secretaria/asistente, a apenas una pared de distancia de mi oído.

Lo patético de la situación no está dado por:

a- El entorno (oficina de alquiler temporario con división de durlock y sin entretecho, por lo cual absolutamente todo lo que se dice en dicha oficina se escucha desde la mía)

b- La ordinariez de los protagonistas (él, señor más que cuarentón... diría cincuentón; medio pelo, diríase que conoció la bonanza en el menemato y debió después apañárselas como pudo. Ella, una trepa jovencita, wannabe, de mucho estilo informal y poco maquiillaje, pero con esa voz de amasa vergas que sólo las féminas percibimos al instante, como una cosquilla molesta en el oído medio).

Sino porque toda la situación es de manual:

1- Ella, claramente confianzuda por esas cuestiones que hacen al roce en un espacio no mayor a 3mx3m, empieza dando el parte de sus penurias de fin de semana y sus puntos de vista sobre la vida.

2- Él, claramente baboso, empieza a hacerse el gato bajando una octava el tono de voz y tira preguntas que debe considerar sutiles, para hacerla seguir hablando.

3- Ella empieza a derivar rápidamente de su propio terreno al del jefe, haciendo preguntas a su vez ("vos en mi lugar, qué harías?"), insinuaciones ("porque cuando una es sanguínea y temperamental..." o "como vos sos un tipo impulsivo"...). Casi casi no cuesta imaginársela con una pierna acaballada en el escritorio de él.

4- "Impulso" va, "impulsiva" viene, se escucha repentinamente el consabido "chuick, chuick, chhhhhuickkkkghsh" que cierra la conversación.

5- Risita idiota de ella

6- Comentario idiota de él como para romper el hielo ("qué tema puedO usar para romper el ambiente? a ver... a ver... ahhhh ya sé! MI MUJER!")

6- La conversación prosigue en voz más baja, hasta que se dan cuenta que están quedando como idiotas porque desde acá escucho todo, cierran el tema que les atenía (el laboral) y ella se va.

7- Tipo suspira


Bah, por ahí son felices siendo así de patéticos. A mí me daría pena de ser esa piba.


martes, 25 de marzo de 2008

Me están queriendo decir algo

- Llaverito de cuero colgante "de marca"
- Remeras de modal
- Perfume
- Cadenita con perla
- Torta decorada con mi nombre en crema y glacé verde pastel

El Capitán Subtexto diría: "Nena, estás sobre los 30, viene siendo hora de que te portes como una señorita".

miércoles, 19 de marzo de 2008

Esperate que me corro (parte I)

Entre las múltiples alergias que he desarrollado a lo largo de mi vida está la alergia a la gente. A veces sencillamente todo el mundo me repele (con excepción de los inefables de siempre: familia, bienamantes amigos, mi media naranja) por más que no hayan hecho nada para causarme aversión. Pero tengo distintas clasificaciones de personas que por su actitud inmodificable me son particularmente odiosas.

La gente que usa para sí misma una varita ridículamente corta y mide a los otros con una demasiado larga, está en ese grupo selecto.

Tuve el karma de crecer con un padre absolutamente autoindulgente, pero severo por demás para con el resto del mundo. Si algo me quedó de todo eso, fue un fuerte sentido de lo que es justo o injusto (Al César lo que es del César) y una tendencia asquerosa a buscar el punto medio (o como me dicen en casa, "a verle primero el lado bueno a las cosas"). Perdonavidismo, en algunos casos.

Por suerte, también tengo propensión a la paciencia corta. Entonces, cuando me bandeo con mi perdonavidismo o mi simpática insistencia a buscarle el yang al ying, viene en mi ayuda la bruja antisocial y arrasa con todo excedente de fastidio provocado por cierta gente.

Tuve ocasión de probarlo cuando me tocó convivir con una señora mayor, agradable por demás y de charla variada, que tenía la mente abierta a los jóvenes y daba unos consejos piolas sobre las relaciones de pareja complicadas. El encanto de su compañía se fue desvaneciendo poco a poco cuando la convivencia reveló falencias fatales que la equiparaban a mi padre en ciertas cuestiones.

En síntesis: Esta mujer esperaba siempre la misma cortés predisposición por mi parte para sus conversaciones y eventualmente repetitivos caprichos. Yo en aquella época era estudiante, tenía novio, amigos y una rica vida social; eso de por sí ocupaba prácticamente el 75% de mi interés. Cometí el fatal error de prestarle demasiado tiempo y atención de entrada, desconociendo (aún a esa edad) que de ciertas concesiones no se vuelve.

Hay gente que te absorbe como una garrapata, y siempre (SIEMPRE) quiere más de vos. Lo que ya le diste lo dan por sentado y van por más. Si alguna vez escuchaste una retahila catártica sobre el yerno indeseable, estás condenada a sufrirla de por vida, so pena de generar la ira o el mecanismo inculpador-acusatorio de la persona en cuestión (que por lo general se escuda detrás de las palabras mágicas "es que yo soy muy frontal y digo lo que pienso, vistes... " para justificar cualquier avasallamiento a las normas de cortesía que rigen las más básicas relaciones humanas).

Y una, que es medio pelotuda pero hasta ahí, un día se harta de escuchar las mismas retahílas. Sobre todo cuando viene cansada, baqueteada de tragarse siempre su propia mierda y se descarga en un pequeño suspiro de inconformidad. Pequeñísimo, pero suficiente para que la persona-garrapata en cuestión reaccione con un rosario de desgracias personales (qué interesantes... dale, contame de vuelta cómo te hace la vida imposible el hijo de puta de tu yerno, qué te hizo el desgraciado del tachero que para todos los santos días frente a tu casa a subir un travesti, cómo el hijo del quiosquero que, dicho sea de paso, ni te registra, se empeña una y otra vez en atravesar la bicicleta por donde pasás vos).

Ah, claro, pero cuando yo quiero hablar de lo mío soy profundamente aburrida, no es cierto? Soy egoísta si pretendo compartir en una reunión algo de lo que me pasa o puedo hacer un aporte que te excluye y te saca del centro de atención. Soy una hija de puta porque la gente, en definitiva, disfruta más de mi modesta compañía que de tu cháchara autocomplaciente.

Gente como ésta, con una autoindulgencia y un ego tales capaz de cegarse a cualquier realidad que no sea la propia, es la gente que evito constantemente. Se exponen a que mi lado más cínico las haga pelota, enrostrándoles toda lo que se pierden por estar encajados ahí, en sus patéticas vidas unidimensionales, en sus compartimentos estancos de veintemilactividadesdiarias para saciar sus complejos de abeja-reina y sus vacíos emocionales espantosos.

Está lleno de ellos, cada vez más lleno. Qué le vamos a hacer. Sociedad individualista paridora de monstruos, freudianos de porquería, bloh.

Salgan al sol, pero en serio. ¿Incambiables, dije al principio? No seré yo quien los cambie, por supuesto. Simplemente, me apartaré de ustedes. Harían bien en hacer lo mismo conmigo, porque prefiero la compañía de unos pocos felices que un enjambre de ojitos atentos y cabezas bobas agitándose de arriba-abajo ante todo lo que digo. ¡Soy inmensamente feliz cuando me ignoran!

viernes, 7 de marzo de 2008

I got confidence

Take this test!
As a result, you may tend to view yourself as a wonderful, lucky, or energized person. However you probably also have days when you feel less comfortable or set back. After all, you're only human. Still, other people likely appreciate you for your passionate personality and may even perceive you as a dynamo of sorts.


Because of your usual high level of self-acceptance and belief in yourself, you're generally open and accepting of others. This graciousness can include a tendency to be warm to those around you. It can also mean that you reserve your judgments of people until you get to know them well. People who come in contact with you likely appreciate this generous nature and may seek out your company. When it comes to dealing with yourself, you're usually equally kind. In most situations, you appear to understand that positivity is a more productive approach to life's challenges.

jueves, 21 de febrero de 2008

Pero qué divertido es esto!

Nada de memes hoy. Nada de eso, señor. Gente que está más al pedo que uno creó un manifiesto del buen blogger (la idea la encontré aquí), y como contrapartida, o previamente a eso, ya no estoy muy segura... resulta que también aparece un manifiesto del mal blogger, que me gustó un poco más y el cual comparto, ya que ortiva no soy, y después de todo... aún si les dijera qué poronga hacer de sus vidas, no me harían caso alguno... ¿verdad?

Ah... el placer de ser doña-nadie...

Manifiesto: ¡Bloggers del mundo, unidos!

¿Están hartos de los clásicos consejos de siempre (escribe regularmente, ten una temática definida, haz entradas concisas, responde los comentarios, etc.) que parecen tender a una uniformidad de la blogósfera?

Teniendo en cuenta que:

I. Un blog es un blog, es decir un espacio personal, no una tesis para aprobar X materia...

II. No creemos que la calidad de un blog venga marcada por su número de visitas ni por la cantidad de páginas que lo enlacen, ni por la regularidad con que se postee, ni...

III. Sabemos y aceptamos que muchas de nuestras visitas procederán de nuestros colegas (léase: otros bloggers), y estamos felices con ello. (O como mínimo, nos conformamos)

IV. Sabemos y aceptamos que muchas de nuestras visitas procederán de las búsquedas en Google.

Y, sobretodo:

V. No escribimos para satisfacer al lector, sino para satisfacer nuestras ansias de escribir y comunicar. Para expresarnos.

V. bis No escribimos porque nos pagan. Cuando nos pagan escribimos con la clara advertencia de que nos están pagando. Pero cuando no nos pagan, la enorme mayoría de las veces, decimos lo que queremos si queremos.

Manifestamos que:

VI. El miedo a que una entrada no guste provoca una retorcida forma de autocensura. Una autocensura que coarta nuestra libertad artística y comunicativa. Tenemos el privilegio de no tener miedo al mercado ni a las críticas… ni al olvido. ¡No lo tengamos!

VII. El pago por decir algunas cosas, nunca condiciona lo que digamos fuera de ese post, e inclusive, aceptamos decir lo que quieran cuando nos pagan, sinos gusta y nos satisface el acuerdo comercial, que sino no, y solemos rechazar ofertas.

VIII. Es posible que seamos felices si uno de nuestros post se hace popular y se difunde por la blogosfera. Pero no buscamos eso, ni escribimos lo que se considera más popular, aunque algunas veces haya coincidencias.

IX. No escribimos para los buscadores, no seguimos recetas SEO. Pero nos gusta jugar con ello de vez en cuando.

X. Somos personas complejas, no máquinas especializadas. Por ello, escribiremos aquello que nos parezca interesante compartir o decir, sin importar su temática ni su idoneidad. Y por ello mismo, podemos contradecirnos con todo los puntos de este Manifiesto y principalmente con éste.

Y, en resumidas cuentas:

XI. Este es mi blog.

XII. Si a alguien no le gusta, que no lo lea.

XIII. Yo me pago y me doy el cambio.

XIV. Nunca llenaremos de publicidad el blog.

XV. No estamos dispuestos a elaborar nuestro blog pensando en que se vea bien o no en Internet Explorer, pero haremos lo posible para que así sea. De todas formas, siempre recomendamos usar Mozilla Firefox

XVI. No nos hacemos responsables de lo que visitantes y lectores expresen a través de los comentarios, eso es sólo responsabilidad de quien lo escribe, aunque podamos coincidir o no.

XVII. Hay libertad de expresión en los comentarios del blog, pero si se me cantan las pelotas, borro los comentarios que quiero cuando quiera, y sin previo aviso.

XVIII. Este es un blog pro Do Follow. Si dejás un comentario, tenés derecho a ganarte un link válido para los buscadores. Si Google tiene problemas con los enlaces, que me pague para que no-followmee el blog. Las paradojas de Google son típicas de los monopolios y el capitalismo, y este blog es muy mio.

XIX. Como sea, odio el SPAM, no insistas.

XX. Cada comentario es leído con suma atención, si preguntas algo lo responderemos, si podemos ayudarte lo haremos, y todo a cambio de nada. Esa filosofía nos vestía antes de caminar en Internet, y con esa filosofía dimos los primeros pasos en Internet. Con esa filosofía dejaremos de usar Internet.

Haz de este manifiesto algo tuyo:

a. Copia y pega, difunde este Manifiesto.

b. Si no te gusta parte del texto o te apetece añadir algo, cámbialo sin complejos.

c. No cites de dónde has sacado este manifiesto.

d. No digas quién ha escrito este manifiesto (nosotros tampoco lo sabemos).

e. Ni se te ocurra poner un enlace a esta entrada que estás leyendo, a no ser que sea para criticarlo o para anunciarlo sin hacerlo tuyo. (No válido los Vía o fuente o visto en...)

f. Es posible que estés leyendo este manifiesto en un blog y no sepas si lo ha escrito su dueño o no. ¿Acaso importa?

Porque todo blogger tiene derecho a ser un mal blogger, y estar orgulloso de ello. Y lo estamos.