viernes, 17 de octubre de 2008

Las dos Camilas

Camila tiene 11 años y vive en Gualeguaychú. Dinámica, pasa sus días entre el colegio, las clases de danzas e inglés y su vida familiar. Le gusta navegar por Internet y leer. Me la imagino escribiendo poesía, como hacía su hermano mayor a su misma edad.

Camila es bella. Tiene los ojos de un verde-parduzco, dudo haber visto otros iguales en algún lugar. Tiene pómulos altos y una nariz perfecta donde se insinúan algunas pecas y el primer acné. El pelo, de un rubio más oscuro que el mío e igual de abundante. Es esbelta, no muy alta, y usa cancanes y polleras con zapatillas porque también le da por ser coqueta. No se pinta. Juega con su hermano menor y su sobrinita de tres años y si bien tiene modales correctos, de nena madura y seria, sigue siendo apenas eso: una nena.

A Camila le empezaron a crecer los pechos este año, al poquísimo tiempo de hacerse señorita. A mí me pone incómoda pensar que aquella prima diminuta que sostuve en brazos una tarde de verano, recién salida de la incubadora del sanatorio, ya esté suscitando las miradas y los piropos (algunos subidos de tono) de los muchachones de la ciudad-pueblo. Y me pone incómoda porque yo fui igual. Demasiado grande para ser niña, demasiado niña para ser grande. Y me asustaban los tipos. Con razón, me asustaban. Ahora que soy adulta, me doy cuenta del peligro que corrí no una, sino diez, veinte, cien veces a manos de ciertos "adultos" pretendidamente confiables.
-----------------------------------------

Camila tiene 11 años y vive en Villa Carlos Paz. Le gustan los animalitos, es católica y muy familiera. El cronista, sin que se le mueva un pelo, destaca como datos simpáticos el hecho de que se convirtió en la Lolita más joven de la Argentina y que, pese a pertenecer a una familia a todas vistas acomodada, va a un colegio público. Sí señor, ¡y además, es abanderada!.
Yo la conocí recién hoy vía Critica Digital y a medida que leía se me iba sublevando la sangre. Basta con rescatar algunas líneas de su testimonio para entender un poquito el por qué de mi indignación.

"Quiero que todos recuerden: los niños no tenemos pecados. Hay que tener fe en Dios, que todo lo cumple. Yo les digo a todos los chicos que luchen por sus sueños. Que peleen por lo que quieren. Que tengan esperanzas.” Aconseja Camila Colombero, 11 años, la nueva Lolita argentina, la más joven de la historia: desbancó a Nicole Neumann, que debutó a los 12. Camila aclara: “Yo los cumplo el 29 de octubre. Falta poco”.

"–¿Y quiénes son tus modelos preferidas?

–¡Nicole Neumann! Ella es la más linda. ¿Sabés qué me gusta de ella? (...) Me gusta porque ella quiere a los animales. ¡Como yo! ¿Sabés que en Santiago del Estero mi papá tiene una finca? Y ahí está lleno de animalitos. Hay cabras y gallos kiki. Son unos gallitos enanos, re lindos. ¡Ah! Y de las actrices me gusta Emilia Attias."

"–Y tus papás, ¿te ayudan con tu nueva ocupación?, ¿qué te dicen?
Ellos me cuidan mucho. Pero no por esto que estoy haciendo ahora... Ellos me cuidan siempre. En el cole, en la casa, en todos lados."


(Y claro... qué va a contestar?? es una CRIATURA, por el amor de Jebús!!)

Once años, repito.
Creo que esta foto es bastante elocuente de por sí.






Ya pensé tantas veces que a los padres de estas gurisas habría que spankearlos a morir, que me temo estoy gastando el castigo. Lo peor es que nos estamos acostumbrando a este nivel de pelotudez. ¿Qué necesidad puede tener una pendeja de semejante grado de exposición a tan temprana edad? Ella es quizá muy chica para procesarlo, pero los padres, los adultos que la rodean, siquiera algún amigo o amiga más grande que ella pueden perfectamente alertarla sobre cuestiones tan básicas como la reacción que causa en otras personas con su físico contundente expuesto de este modo. O sobre los riesgos de soñar con un futuro en el que tu cuerpo es a la vez una mercancía, tu herramienta de laburo y por ende, el objeto de tus desvelos. O sobre el peligro que encierra la premisa (errónea) de que porque sos inocente y "no tenés pecado" este mundo caníbal te va a respetar.

Mi querida Camila, a las lolitas como vos se las comen crudas hasta los lobeznos de esa industria nefasta. Las que sobreviven pagan un precio altísimo. Pero como no te ponen límites, y para tus papás es suficiente saber que estás contenta jugando a Patito Feo y Las Divinas en el Pretty College, lo vas a aprender muy tarde, cuando te cases con algún tipo platudo y algo complejo, al que le guste cogerse algún travesti de vez en cuando mientras vos te pasás el día en el gym para pilotear el estrago de los años y los embarazos sucesivos, lidiando con las niñeras que cuidan a tus hijos y esquivando a los medios que están alerta las 24 horas para saber de qué color son tus zapatos, cuántas veces los usaste o qué olor tienen los pedos que te tirás.

Después hablamos de explotación infantil en Sri Lanka o en Misiones, o en Moscú, o en Ciudad Juárez. Por favor. ¿Es mucho pedir que les den a los chicos la posibilidad de una infancia tranquila, con ritmos madurativos acorde a los biológicos? ¿Que les digan "hasta acá"?

Pretender que la burbuja salvadora de los principios y las creencias te van a cuidar de los hijos de puta del mundo no es más que un pensamiento simplista; indolencia y estupidez, detrás de una máscara de ingenuidad neurótica.

Si me preguntan, por más que termine preñada a los 15, aunque se llene de tatuajes y piercings y se pelee con sus padres, aunque se saque un cinco o un tres en Matemáticas y llore porque no puede tener todo lo que quiere, me quedo con mi Camila.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Especies que se extinguen

Ignorar lo que tenemos, despreciarlo, también es pobreza.
De la otra, la que mantiene al mundo en movimiento (porque algunos "Ellos" así lo quisieron, y no hubo pataleo que se le opusiera entonces) hablaron mejor en otros blogs.
Hoy sólo venía escuchando una canción por la calle mientras pensaba cuán pobres somos desde el momento en que pensamos que tenemos menos que cualquier Fulano o Mengano, en detrimento de la mano que, extendida, nos pide una moneda. Y la rechazamos. Somos pobres desde el momento en que pedimos más de lo que necesitamos, porque hay que tenerlo, porque sí. Que se cague el mundo, el planeta que albergará a los hijos de los hijos de los hijos hasta que reviente.
Yo todavía me avergüenzo secretamente de mi locura por los libros.
Todavía me siento en deuda con montones de cosas.

Be it animal or human, crawling on the ground or on the roof
Hunting like the lonely, lonely fighter
Picking up the truth behind the messages
So fearful of the meanings
Turning to the gods of technology
Wisdom far beyond the galaxies
But not enough to cure the last disease

Endangered Species

Telecommunication, counting every crater on the moon
Roaming like the only, only rider
High upon the back of flaming Dragon rockets
Carrying the messages of the gods of technology
Wisdom far beyond the galaxies
ut not enough to save the almighty

The butterfly, the tiger
Nothing but a shadow in the stone
Flamingo future dinosaur
underneath the urban sun
Victims of the truth behind the messages of the Stoic saints of profit
Victims of the truth behind the messages of the Stoic saints of profit
Smiling as the wonders of all nature go crumbling in their pockets
Flying to another galaxy
Leaving Mother Earth

Endangered Species

viernes, 3 de octubre de 2008

Admiración

Me producen una enorme admiración las personas que son capaces de sentarse inmediatamente a escribir sobre cualquier intrascendencia que les pasa, con un nivel de detalle y un desapego por la síntesis y un "merecontracagoenloquepienses,escribocomomesale" que no puedo menos que aplaudir con entusiasmo. Ya quisiera yo estar ahí, con mi archicorrección al escribir y mi preciosismo hasta en los espacios entre puntos y comas, cagándome en las formas si es necesario... pero escribiendo.

Estoy descubriendo a fuerza de blogging que ese estilo no es el mío, y que quizá tenga que pasar por algún tipo de circunstancia o golpe de suerte que me permita reestructurar mis horarios para generarme una disciplina de escritura inamovible.

La disciplina es una cualidad que nunca tuve, a menos que se pueda considerar cierto TOC doméstico como disciplina. Propósitos atados con alambre, eso soy. Más que nunca, hoy necesito tiempo para escribir. Me desbordan las ganas y ya no me importa demasiado no tener ideas concretas, sino variables a desarrollar.

También admiro a las personas que hacen más que yo (estudiar, por ejemplo, al mismo tiempo que llevan un hogar y un trabajo y una vida social rica e impecable, con o sin pareja), pero mucho más a las que hacen menos y tienen el tiempo que me falta para dedicarse a sí mismas, y no sufren por llegar a fin de mes y aún así están espléndidas: humildes, sonrientes, desproblematizadas, generosas. Claro que puede que no sufran el nivel de interferencia de terceros (si se puede decir así) que habitualmente hay en nuestra casa. Y seguro, segurísimo son más organizadas que yo.

¿Será lo mío admiración o envidia? porque cada vez que me pongo en perspectiva y me miro al espejo salgo torturada a flagelarme, sintiéndome un purasangre que está haciendo vida de caballo de tiro. Pero no... no; no les deseo mal, ni deseo sus vidas, ni otra cosa que las cosas que tengo. El afán de perfección me consume a veces, hasta que el cansancio de lo acumulado me dobla la muñeca y vuelvo a lo que era...

No quiero ser la mejor, quiero simplemente ser "la mejor que puedo ser". La admiración por aquello que los demás tienen y yo no, me ayuda al menos como estímulo en los mejores días. En los peores, como un aguijón ácido en el estómago.

Y hoy, que es un día de mierda, estoy en el punto justo entre:
  • Tirar todo al carajo y pegar otro volantazo al grito de "qué bien que la pasan todos menos yo!"
  • Salir a la calle, dejarme arrastrar por el viento haciendo oídos sordos a todos, dejarme abrazar, llegar a casa, pegarme un buen baño de inmersión y llorar con alguna música sanadora antes de volver a salir a la calle a disfrutar de que ya es viernes.
Como siempre, elegiré la segunda opción. Por ahí algún día y a fuerza de perseverancia me convierto en una de esas personas a las que admiro tanto.

(A vos, gracias por aguantarme siempre. En estos días, en aquellos, en todo)