miércoles, 26 de noviembre de 2008

¿Querían calor? Ahí tienen, manga de zoquetes

A vos!

¡¡Sí!! A vos, que te quejabas de este último y crudo invierno (que para mí, honestamente, ha sido un chiste al lado del que tuvimos en 2007) aunque tenés abundante ropa, comida, una casa y/u oficina supercalefaccionada y evidentemente nunca tuviste que pasar una noche al sereno en tu vida...

A vos, que te encanta derrochar la guita en trapitos de 100 mangos que no resisten una pasada de lavarropas, o sandalias aún más caras con duración de media temporada (a lo sumo una) y me despreciás las zapatillas, noble calzado clásico y atemporal...
A vos, que desde la pantalla del televisor y desde el micrófono de la radio le gritaste a cuanto movilero se te cruzaba "eldíaestáespectaculaaarrrr!!quédivinoestecalorcitooooo!"
(¿¿¿"Calorcito"??? ¡¡Hij@ de remil putas!! ¡¡28º en octubre o noviembre es la antesala del infierno!!)...
A vos, que este año no te va a alcanzar la guita ni para una pelopincho pero que todavía estás ilusionad@ con ir a asarte del derecho y del revés en alguna ciudad balnearia...

A TODOS USTEDES, hijos de una gran puta, los pienso agarrar de los pulgares y arrastrarlos ataditos, en yunta, hasta la mitad de Plaza Moreno en La Plata*, abrir una fosa común forrada de piedra caliza y amontonarlos alli a disfrutar del sol de diciembre sin una sola gota de agua, por una semana como mínimo.

Arghhhhhhhhhhh... ¡¿cuánto falta para marzo?!


*Sólo para quien no conozca: en esa plaza no hay árboles, prácticamente. Atravesarla en verano ida y vuelta es un buen entrenamiento de resistencia para una caminata por el desierto de Gobi.

martes, 25 de noviembre de 2008

Estado de suspensión


(estoy tan apática que googleé "Out of Order" y esto fue lo primero que apareció)


Describir el estado de ánimo general con el inminente fin de año es ocioso y poco interesante. ¿A quién le interesa leer balances ajenos? A mí, solamente. Por eso escribo mis balances, mis pensamientos. No porque piense que a alguien le importe, sino porque necesito leerlos.

Leerme acá, o en los borradores de GDocs (cada vez más, cada vez más caóticos, todos escritos por una Aki distinta... es increíble lo que puedo llegar a despistarme a mí misma escribiendo) es como agarrar el viejo diario de mis nueve años y sorprenderme con lo que pensaba en un momento determinado. Al mismo tiempo me obliga a mirarme con atención. Lo que cambió, ¿fui yo, o mis circusntancias? ¿Era más sabia antes, cuando a puro golpe de intuición tomaba decisiones que resultaban ser correctas, o ahora que me arrepiento y me equivoco tantas veces?
Tantas veces.
Y no en cosas enormes y definitorias. Sino en cosas chiquitas y pelotudas.

Supongo que ahora pienso más. De hecho, pienso todo el tiempo.
La lectura y escritura constantes me hacen descubrir recurrencias entre personas separadas por hiatos de distancia geográfica y emocional (además de cronológicas). Me hacen detectar el fraude, la falsedad, la hipocresía y la pose casi al momento.
Me molesta detectar alguna de esas cosas en la yo que era y ya no soy. Pero mañana seguramente detecte cosas en esta que soy yo, y que poco tendrán que ver con la que seré en su momento.
Anyway, pasemos al motivo de la catarsis. Estoy a punto, ya lo dije, de mandar gran parte de un enorme esfuerzo a la mierda... otra vez. Estoy así de cerca. A veces pienso que sería más feliz siendo una semi-indigente que haciendo esto que hago: responder a directivas ajenas cada vez más caóticas, a una presión que nunca siento como propia, a un entusiasmo que no hay manera de contagiarme.

No hay autoconvencimiento posible. En este caso, no.
La razón es muy sencilla: mis jefes y yo no estamos apuntando al mismo objetivo. No tenemos los mismos deseos. No recibimos una retribución equivalente. No nos complementamos. Y aunque suene bastante imbécil o ingenuo de mi parte, yo necesito comulgar mínimamente con los objetivos y perspectivas de mis empleadores.
La camiseta me la pongo, qué problema hay. Ponerse la camiseta es una boludez. Lo haría sencillamente por un cierto cariño, en honor a la confianza. Pero no me motivan las mismas cosas. No tengo en mi futuro un viaje a Sao Paulo o una casa en un country, no a este precio.

Quizá la reflexión tenga que ver con eso: el precio que estamos dispuestos a pagar por lo que queremos.
Hace no tanto, decidí que nunca más (nunca más) el precio a pagar sería traicionarme, poner en peligro mi equilibrio mental.

Entonces, pienso: "Ser empleada en estas circunstancias es uno de los peores auto-mobbings que haya conocido".
Justo en ese momento algo en mí hace click y busco un apunte de hace dos años atrás, cuando estaba en ese otro laburo, el que dejé para venirme acá. Estaba mucho peor.
Y más atrás: Uffff. Mejor no pensemos.
Y más atrás aún...

Y ahí es el derrumbe, el verdadero acabóse, el motivo de mi out-of-order. Caigo en la cuenta de que, o el mercado laboral no me quiere, o yo no he sabido venderme, o lo que Mongocho quiera. Siempre, siempre, siempre (por alguna causa u otra) tuve laburos basura.
El que era en blanco, era malísimamente mal pago.
El que era bien pago, era en negro y estaba lleno de garcas.
Los que reunían lo mejor de ambos mundos, terminaron siendo temporales. Y así, hasta el infinito... hasta un presente en el que lo único que me da placer es lo que hago gratis, pero de algo hay que vivir. Porque tampoco puedo vivir en la pobreza. Ni siquiera es por mí. Sería un insulto, un trastorno incordioso para mis seres queridos.

Si hay algo de lo que estoy segura es de que sirvo, y mucho. Soy velocísima, inteligente y voluntariosa. Hago de todo, me anticipo a pedidos, nunca tengo un "no" a flor de labios, sino un "dame un ratito que ya lo hago". Y lo hago, puta que me parió. Lo hago.
Tengo un expertise único en tolerancia y empatía. Soy honrada a cagarme... puedo tener entre las manos información millonaria, tres fajos de billetes, cien chequeras firmadas en blanco y nunca se me ocurriría pensar en el "what if".

Tengo la desgracia de tener el capital menos buscado en motores de empleo.
Y una vez que los jefes lo descubren, ni siquiera paga extra.

Así estamos. Fin de año de balance y buscando un horizonte nuevo. Otra vez.
Hasta que terminemos viviendo en una comuna hippie, o debajo de un puente. No sé. No me importa.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Perlitas de indignación (2)

Me tiene podrida la culifrunci que me autoriza las muestras de producto, aplicaciones de logo y otros menesteres para T***. Vive con cara de cansada y de necesitar vacaciones, o una pija. Debe pensar que ella es la única que labura en el Universo. O eso me hace sentir cada vez que voy con una nueva muestra de logo (observad: soy YO la que va caminando las diez cuadras de ida y vuelta, al rayo del sol partido, al menos dos veces por semana y cuatro veces por día). Se limita a agarrar el producto con desgana y a decir, con un suspiro:
"Ay, pero ... pero por qué no me respetás esta línea de acá? este borde, este piquito... Yo ya no sé cómo decirles que esto se hace así, y asá...."
Y yo por dentro me muerdo de ganas de revolearle una patada en el ojete. ¿¿Pero por qué no me respetás ÉSTA, pelotuda?? ¿Qué me ponés carita de violada, cuando la que me está cogiendo sos vos?

Pero claro, el cliente siempre tiene la razón y la reputísimamadrequelaparió a la culifrunci anoréxica, tan dedicada a su trabajo y tan repodrida de ganar buena guita que no tiene nada mejor que hacer, que poner esa cara de compota de peras con edulcorante rancio.

Podrida, me tiene.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Continuidad de los medios

Los despidos de los que ustedes y nosotros nos enteramos día tras día desde que comenzó la crisis que según la Presidente no nos iba a afectar, ni figuran en las noticias. Las suspensiones en las fábricas, los aumentos desmedidos en los precios de algunos productos y la crisis energética que se avecina, y que algunos ya empezaron a sufrir, tratan de evitarse al máximo en los noticieros. Ni qué hablar de algún análisis que se atreva a señalar la ineficacia e inoperancia del gobierno para dar solución a los temas que preocupan a la sociedad.
Silencio.
¿Saben qué, muchachos? A los responsables de los noticieros les decimos: Se les nota. Demasiado. No pidan ser reconocidos, no se llenen la boca hablando de independecia y rigor informativo. Hoy hasta un blog tiene más credibilidad que todos los noticieros juntos. Y lo lograron ustedes solitos.
Bajándose los lienzos.
(Publicado hoy en Cine y Medios. El resto del editorial, aquí)