martes, 2 de febrero de 2010

Justice has forgotten our lands

Estoy escuchando el veredicto que sobresee a todos los involucrados en la causa del accidente de LAPA que en 1999 le costó la vida a 86 personas.

Nomás con esta sentencia y la de Callejeros el año pasado como muestras, puedo decir que la justicia de este país se fue a la mismísima madre que la recontra parió.

Tengo veneno en el alma. Si no hay justicia en casos tan resonantes como estos, ¿qué quedará para aquellos que no le importan a nadie? (Ya sé que la resonancia de los casos no tiene ninguna relación con los fallos, o casi ninguna. Ahórrense de correrme por ese lado. Son cosas que me salen porque sí, carajo. Estoy recaliente, qué más quieren?)

Hay días que verdaderamente me enferma vivir en Argentina.

domingo, 24 de enero de 2010

Vuelvo gruñendo a la casita de mis viejos

Sí, estoy por acá. La chinche es esa amiga que nunca me deja. Pero cambié tantas veces de labores en estos últimos meses que el blog terminó pagando por default.
Para que no pierdan las costumbres y la esperanza, les recuerdo que ODIO PROFUNDAMENTE EL CALOR y la imbecilidad humana, que nos trajo hasta acá. Infierno de treintaypicomil grados centígrados por un so-called calentamiento global que algunos idiotas todavía consideran "teoría alarmista exagerada". Conchudos, ya los quiero ver pataleando en sus ciudades costeras cuando se les venga toda el agua encima, enfermedades tropicales se enseñoreen de sus confortables hogares y hordas de refugiados provenientes de lugares donde ya no se puede vivir les estén golpeando a la puerta.
Qué manera de haber gente imbécil, por dió.