domingo, 24 de enero de 2010

Vuelvo gruñendo a la casita de mis viejos

Sí, estoy por acá. La chinche es esa amiga que nunca me deja. Pero cambié tantas veces de labores en estos últimos meses que el blog terminó pagando por default.
Para que no pierdan las costumbres y la esperanza, les recuerdo que ODIO PROFUNDAMENTE EL CALOR y la imbecilidad humana, que nos trajo hasta acá. Infierno de treintaypicomil grados centígrados por un so-called calentamiento global que algunos idiotas todavía consideran "teoría alarmista exagerada". Conchudos, ya los quiero ver pataleando en sus ciudades costeras cuando se les venga toda el agua encima, enfermedades tropicales se enseñoreen de sus confortables hogares y hordas de refugiados provenientes de lugares donde ya no se puede vivir les estén golpeando a la puerta.
Qué manera de haber gente imbécil, por dió.